Pues es Marta Etura, "El rostro más bello del cine", o por lo menos así lo hemos decidido las personas que formamos parte del Jurado del Premio Max Factor que en esta su duodécima edición ha querido dárselo a esta actriz.
Claro que puede que muchas estéis pensando ¿Y quien es esta? Porque tengo que admitir que he ido preguntando por ahí y nada, la gente común y corriente no la pone precisamente “rostro”. Pese a ser una de las actrices más trabajadoras de los últimos tiempos y de haber recibido dos candidaturas al Premio Goya, quizás aún le falta ese espaldarazo de popularidad que, sin duda, le va a dar este premio, para que su bello rostro pueda fijarse en la retina del público.
Y no lo ha tenido nada fácil porque entre las más votadas por decenas de profesionales del mundo del cine, de la belleza, moda y sociedad estaban la atractiva Lucía Jiménez, una de las protagonistas de “El Otro Lado de la Cama” y Aída Folch, la genial actriz de" Los Lunes al Sol". La fiesta es una de las más preciadas entre los eventos del Festival y su lugar tendrá lugar el martes en el Hotel Maria Cristina de San Sebastián y será Luis Tosar quien recogerá la donación que la firma de cosmética envía a la Casa del Actor.
Para que la conozcáis un poco más, os cuento que está a punto de cumplir los treinta que es donostiarra en su propia ciudad natal en donde reciba el reconocimiento. Es hija de una decoradora y un empresario. Desde pequeña quiso ser actriz, pero para tranquilizar a sus padres estudió dos años de dirección y uno de montaje. Para emprender estos proyectos se trasladó a Madrid y se matriculó en la Escuela de Cristina Rota.
Para poder sobrevivir trabajo de camarera e intervino en algunos spots. Nada más finalizar sus estudios, Joaquín Oristrell contó para el filme “Sin vergüenza” con varios de los últimos actores de dicha escuela, entre ellos Marta, quien interpretó a Belén, una joven actriz que mantenía unas difíciles relaciones con su madre. En este filme Marta mostró su cara más combativa, más independiente y con mayor rabia en su interior; una mezcla de fragilidad y entereza, vulnerabilidad y dureza. Eduard Cortés extrajo de nuevo ese registro en “La vida de nadie”, donde encarnaba a una niñera que se enamoraba del padre de los hijos a los que cuidaba. La hosquedad del personaje parecía empujar a Marta hacia el perfil de veinteañera enemistada con el mundo, que sólo miraba por su individualidad a la que defendía desde la agresividad verbal y una gestualidad distante. Marta logró quedar candidata al Premio Goya a la mejor actriz revelación. Manuel Gutiérrez Aragón rompió esa imagen y extrajo de ella una interpretación más suave tanto en “El Caballero Don Quijote” (2002) como en “La vida que te espera” (2004). Entre la una y la otra rodó el thriller “13 campanadas” -que la apartaba momentáneamente del drama- y “Frío sol de invierno”, donde se puso en la piel de Mimo, la hija de un chatarrero que encontraba el amor en Gonzalo, quien haría aflorar su lado más cálido.
La Unión de Actores la recompensó con una candidatura al premio de mejor actriz de reparto. Al año siguiente estrenó “Entre vivir y soñar” -en la que compartió un personaje enamoradizo con Carmen Maura- y “Para que no me olvides” donde incorporó a la novia de un joven (Roger Coma) que conocía a su futura suegra (Emma Vilarasau). Por su papel en esta última Marta recibió una candidatura al Premio Goya a la mejor interpretación de reparto que venía a simbolizar el paso entre la joven promesa que era 2001 y la actriz instalada en la industria que ya era.
Su último logro ha sido representar a las nuevas generaciones del cine español en la Berlinale como Shooting Star 2006, presentándose ante la prensa europea, productores, directores, etc... como la imagen y ejemplo de las estrellas emergentes de nuestro cine ante toda Europa. ¿A que ahora te suena algo más? Espero que pienses que hemos elegido bien…