Chic y divertida. Os describo en dos palabras como encontré días pasados a Inés Sastre en un elegantón hotel parisino, ciudad en donde reside desde que dio a luz a su hijo Diego a finales del pasado mes de agosto. Me queda claro que desde que ha montado su propia familia, contrajo matrimonio en Londres con Alex Corrías el pasado abril, Inés ha ganado en elegancia y seguridad. Se muestra con más aplomo y en todas sus declaraciones reafirma con seguridad que “lo primero es mi hijo”, aunque piensa retomar poco a poco sus actividades profesionales ya que, según sus palabras “Se puede ser una madre estupenda sin estar todo el día pegada a tu hijo”.
Ya ha hecho tímidas apariciones públicas, pero aún no se ha metido a fondo y la esperan intensos compromisos de todo tipo y entre todos ellos presentar en Europa el filme que hizo en Hollywood a las órdenes de Andy García, The Lost City, por el cual fue nominada como mejor actriz en los premios Imagen. Para nuestra internacional modelo y actriz, la película habla de " La Habana de los años 50, en donde una familia acomodada vive una tortuosa transición tras la rápida revolución de Fidel Castro que expulsó al dictador Batista. Es la historia de una ciudad perdida y de un amor imposible". De hecho hay unas escenas muy románticas al lado de Andy García quien no ha escatimado en piropos para Inés, pero su agradecimiento se extiende a todo el reparto que trabajó por el salario mínimo y en particular a gente como Bill Murray y Dustin Hoffman, con cuyos nombres pudo avalar su primer proyecto como director de cine.
“Estoy entusiasmada porque la película está teniendo una aceptación muy buena y espero que cuando se estrene en España próximamente tenga también mucho éxito”, me comenta mientras se toma un refresco y relata detenidamente todo el trabajo que la espera. Nuevo contrato con Lancôme, marca de la que es imagen desde hace ya diez años, también renovó con Kailis, la firma de perlas australianas y más rodajes y presentaciones. “Una vida de locos” pero en la que tiene un puesto de honor Diego, el niño más guapo del mundo, según “palabras de madre”.
Desde luego a sus 33 años la vida no le puede ir mejor por lo que Inés, elegantemente vestida de Moschino y con un medio flequillo con el que debutó en los Premios Lancôme de Mayo pasado, se ríe con ganas. ¿Quién puede pedir más?