La revolución sigue en marcha. A la legión de maduritas de buen ver que se encargan de la imagen de algún cosmético se añade un nombre nuevo. A Isabella Rosellini (53) y sus perfumes, Catherine Deneuve (62) para MAC, Jane Fonda (68) y Diane Keaton (60) para L´Oréal, ahora se suma la que quedaba para completar el panel, Kim Basinger (55).
Una más de las cincuentonas que consigue firmar un suculento acuerdo con empresas de cosmética. Kim que sigue siendo noticia por la guerra a muerte que mantiene desde 2001 con su otrora gran amor, el también actor y aspirante a político Alec Baldwin, a causa de su hija.
Anteriormente en 1980 estuvo casada también con el maquillador Ron Britton, del que se divorció nueve años después. Kim ya ha hecho pinitos en la publicidad, de hecho ella comenzó su carrera mediática siendo modelo.
Una de sus primeras campañas fue para las media Golden Lady dado que cuenta con unas impresionantes piernas que aún conserva en muy buen estado. En esta ocasión es Coty Prestige, la que ha hecho público el acuerdo alcanzado con la actriz para convertirse en el rostro
de la nueva línea de tratamiento facial de Lancaster, que se pondrá a la venta en otoño de 2007. Este contrato supone la primera colaboración de la intérprete con una firma de cosméticos y ha sido elegida por su belleza y gran personalidad, además de por su alto grado de identificación y cercanía con las mujeres. Mediante este acuerdo Basinger se convertirá en el rostro público de la nueva línea de tratamiento facial de Lancaster en el mundo, a excepción de Estados Unidos. Con más de 40 películas en su haber, Kim Basinger se ha convertido en una de las actrices más importantes del cine actual, gracias a películas como Nueve semanas y media o LA Confidential porla que en 1997 ganó el Globo de Oro y el Oscar.
En fin, quien no se quiera enterar es que no está en el mundo, por lo que a mí respecta me parece que la dictadura de las jóvenes que copaban el universo de las firmas de cosmética está finiquitado, ahora tendrán que compartir estrellato con otras mujeres mayores que siguen siendo atractivas y saben ser también modelos de comportamiento. Si la juventud es un divino tesoro la madurez es ahora, por primera vez en la vida, una etapa floreciente en la que todo puede pasar. Incluso que te den una pasta gansa por demostrar lo bien que te encuentras gracias a un ungüento determinado.