¿Tienes problemas con las tallas? es decir, usas blusas y camisetas de tallas inferiores a la de las faldas o pantalones. Puede ser que este inconveniente se deba a la acumulación de grasa localizada fundamentalmente en las piernas, desde los tobillos a las caderas, como le ocurre a muchas de las protagonistas de las pinturas de Botero. Es lo que los expertos denominan como lipedema o lipodema, un trastorno que se produce en varias fases y que se debe tratar en sus comienzos, cuando es mucho más fácil corregirlo. Si compruebas que tienes una diferencia de 2, o a veces 3 tallas, en las piernas - a veces también en brazos- en relación con hombros, pecho, espalda y vientre, hay que empezar a cuidarse.

Y es que, por desgracia, esta enfermedad sólo afecta a las mujeres, debido a que el aumento del tejido adiposo en esas áreas especiales depende de la hormona estrógeno. Y no hay que confundirla -aseguran los especialistas- ni con la celulitis, aunque siempre que hay lipedema hay celulitis, ni con el linfedema (edema de origen linfático). El linfedema tiene entidad propia y puede manifestarse -al igual que ocurre con la celulitis- con o sin lipedema. El lipedema puede ir acompañado de un edema (retención de líquido). La grasa acumulada va comprimiendo los vasos linfáticos, disminuyendo su capacidad de transporte y aumentando el líquido presente en el medio intersticial. Las mujeres con lipedema también pueden padecer de trastornos en la circulación de retorno venoso que a su vez causan edema. El doctor José Luís Martín Del Yerro asegura que es importante atajarla desde los primeros síntomas "Los casos de lipedema pueden tratarse con lipoescultura para eliminar los cúmulos exagerados de grasa y remodelar las piernas". Pero, en este procedimiento y en otros muchos más, lo que resulta muy práctico es aplicar el QRP, siglas que corresponden a Quick Recovery Procedure, un método que han desarrollado en el Instituto de Cirugía Plástica que dirige el doctor del Yerro, para acelerar la recuperación postoperatoria y posibilitar la incorporación del paciente a la vida normal en cuestión de pocos días. Consta de tres fases: previa, durante y post operatoria.

En la primera fase se practican una serie de tratamientos que preparan la piel, los tejidos profundos y la musculatura implicada en la operación. Para la intervección se utiliza TIVA, que es un tipo de anestesia muy controlada que permite usar la dosis justa y evitar la medicación que pudiera provocar vómitos, desorientación, mareos o dolar al despertar. Además las técnicas son minimamente invasivas para que la recuperación sea rápida e indolora. Durante el post se extreman los cuidados de analgesisa y se comienzan de inmediato los ejercicios de recuperación de las zonas operadas, bajo supervisión del fisioterapeuta. En este plano la aparatología es más que recomendable y máquinas como el LPG o el Vela son recomendables. Aunque, eso sí, cada paciente tiene su propio protocolo diseñado después de revisar particularmente su estilo de vida para adecuarlo al mismo al cien por cien. Todo está pensado para que, por fin, se pueda tener la misma talla por arriba que por abajo.