Hace unos días a una mujer musulmana se le impidió el acceso a una piscina pública, a las afueras de París, por llevar un burkini, lo cuál ha suscitado de nuevo la polémica, en el país vecino, sobre el uso del burka.

Este singular traje de baño fue creado por la australiana de origen libanés Aheda Zanetti, una musulmana amante del deporte que decidió crear una prenda para que sus paisanas tuvieran la oportunidad de nadar en lugares públicos. ¿Represión o una moda más?
Al parecer la buena intención de esta mujer no es bien vista por todos, ya que no es la primera vez que niegan el acceso a una persona que utilice este tipo de bañador ni tampoco será la última. Como justificación alegan que es antihigiénico y que molesta a los bañistas ver a alguien con un traje de estas características. Aunque la realidad es la no tolerancia hacia una cultura con unas normas, quizás, en exceso estrictas.
Pero, ¿dónde quedan mis derechos y libertades? ¿Acaso no puedo vestirme como quiera sino como marque una sociedad llena de prejuicios y modas pasajeras?
Por favor, tengamos un poquito de respeto y empatía, que mi religión, mis costumbres y mi cultura no están por encima del resto, ni son mejores que las de los demás. Y en cuanto a la moda, veraniega, primaveral, invernal u otoñal, dejemos de basarnos en lo que impongan Karl Lagerfeld, Oscar de la Renta, Pucci, que sabrán mucho de este tema pero no tienen la condición de verdad absoluta.
De todos modos es difícil de entender y aceptar para los occidentales una sociedad donde la mujer es tratada como una sierva que debe acatar y obedecer las órdenes de su amo sin derecho a opinar o a expresarse libremente, algo que en oriente es considerado como una auténtica vejación.
Tengo una amiga que vivió en Túnez durante dos años y dice que hay que conocerlos para llegar a entender, aunque no justificar, sus actos y su forma de vivir.
Dejando de lado la parte crítica y reivindicativa continuaré con la defensiva, puesto que este curioso traje de baño, que sólo deja al descubierto la cara, las manos y los pies, es el mejor invento para protegerse de las radiaciones solares. Quién quiere cremas protectoras teniendo un burkini, además, te viene con el gorro de baño incorporado, lo que ya es un adelanto, porque a mí siempre se me olvida y tengo que comprarme uno, con lo que casi tengo más gorros que bragas.
Su coste es de 150 € aproximadamente y para conseguirlo hay que pedírselo directamente a la creadora.
¿Qué te parece su uso, te molesta o te es indiferente?, ¿te pondrías uno para protegerte del sol?