
Hace frío, mucho frío, en media España está nevando. Pero no pasa nada, sólo hay que abrigarse un poco, encender la calefacción y echar más madera a la chimenea. Bajo el abrigo los kilos de sobra se acumulan sin ser demasiado visibles y la depilación se hace menos frecuente bajo las botas y los pantalones largos. El vello corporal también abriga. Es un hecho que más de una se hace la remolona y no pasa por el centro de depilación. Un error craso porque justo en invierno es cuando mejor funcionan las sesiones de fotodepilación por láser. Además, al final el vello siempre acaba aflorando a la superficie tanto en invierno como en verano. Y no conviene discontinuar las sesiones de láser. Lo mismo que tampoco interesan las sesiones de rayos UVA para lucir moreno porque envejecen y obran verdaderos desastres en la piel: arrugas, flacidez, manchas, etc. Ahora toca lucir un cutis blanco y radiante que también tiene su encanto. Y si no te gusta, nada mejor que darle a los polvos bronceadores.
Aunque la operación primavera todavía parece lejana, a nosotras ya nos empiezan a presentar todo tipo de dietas con vistas a la operación bikini...Cuando justo lo que se lleva ahora es cubrirse de pieles y forros polares. El otro día en la presentación de Hedonai , la doctora Ruiz de Larramendi presentaba una dieta proteíca pensada para reducir entre 5 y 12 kilos de peso de forma rápida y fácil. Y no sé a vosotras, pero a mí con este frío no hay nada que más me apetezca que meterme entre pecho y espalda un buen cocido madrileño. Sin embargo, muchas de las asistentes a la presentación estaban de acuerdo en decir que en invierno pasamos por una especie de hibernación y que el cuerpo necesita menos comida, cosa que también confirmaba la experta en dietética y nutrición. Al parecer en invierno se necesitan menos calorias porque nuestro cuerpo pasa por un periodo de hibernación en plan oso polar. Yo desde luego no pertenezco a ese grupo de personas que hibernan en invierno.
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Quizás porque sigo trabajando a jornada completa y en mi casa la calefacción es demasiado ardiente en los meses fríos. Yo diría más, en invierno paso más calor que en verano con el aire acondicionado a tope y los vellos de punta. Justo vivo en un microclima hogareño que está en controversía con las condiciones ambientales externas. A pesar de que todos vivimos en unas condiciones de contradicción climática entre el interior y el exterior, el invierno es el invierno. Cuando la piel se cuartea y agrieta debido a las bajas temperaturas o a los cambios bruscos de temperatura, casi más temibles qu elos grados bajo cero.
Quizá por eso los dermátologos se han puesto en guardia y han dictado un decálogo de cuidados:
1. Prevenir y combatir la deshidración acentuada por el frío: hay que elegir una buena crema hidratante y para ello deben llevar componentes "humectantes", que atraigan el agua dentro de la piel, como la glicerina, propilén-glicol, urea, lactato sódico, etc. y componentes con efecto oclusivo, que sirven de barrera, para impedir la pérdida de agua epidérmica, como son la lanolina, silicona y sus derivados, etc.
2. Disminuir las arrugas superficiales: emplear cosméticos que contengan hidroxiácidos, retinol y/o vitamina C.
3. Si están algo más marcadas: añadir cosméticos con péptidos, que disminuyan el tono muscular.
4. Protección solar: no olvidemos que gran cantidad de sol lo recibimos mientras realizamos nuestras actividades diarias, también en invierno, por lo que debemos emplear el fotoprotector a diario, cuyo índice de protección será más elevado si se realizan deportes de invierno, sobre todo ski.
5. Añadir complementos orales con vitaminas antioxidantes del grupo A, B, C y E, que, aunque no reviertan el envejecimiento, sí mejoran su apariencia.
6. Si han aparecido manchas, emplear alguna sustancia depigmentante, bien añadida a un cosmético si éstas son suaves o indicada por el dermatólogo.
7. No olvidar una limpieza cuidadosa, mañana y noche, eligiendo una limpiadora suave, que no aumente la agresión diaria que el frío ocasiona.
8. Evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura al pasar de un ambiente caldeado por la calefacción al aire libre, con temperaturas muy bajas, pues ello aumenta la posibilidad de aparición de vasos dilatados con rojeces inestéticas.
9. Disminuir la ingestión de alcohol y el consumo de tabaco pues, junto con el frío, disminuyen la vascularización cutánea con lo que aumentan las rojeces y la deshidratación.
10. Recordar que es la mejor época para someterse a tratamiento de rejuvenecimiento, tipo peeling o láser.
Este decálogo ha sido elaborado por la Dra. Mayte Gutiérrez Salmerón, dermatóloga del Hospital Clínico Universitario de Granada y Vocal de la AEDV.