Ha bastado una sóla derrota. La primera en catorce partidos de España bajo la era Del bosque para que los críticos salgan de sus madrigueras. Hasta esta derrota, había una coincidencia general en que el nuevo seleccionador había cogido un equipo campéon y que todas sus decisiones iban encaminadas a respetarlo y a mejorarlo. De hecho, desde su debút en un amistoso en Dinamarca no sólo ha ganado todos los partidos sino que en la gran mayoría la línea de juego ha sido igual o mejor a la que vimos durante la Eurocopa.
Ha ido incorporando jugadores, nadie ha criticado ningún debút. Ha respetado el cuerpo central de la selección campeona de Europa, no podía ser de otra forma. Del bosque ha procurado templar en todos los líos que generalmente acompañan cualquier convocatoria de la selección, por ejemplo esta última, y se ha hartado de decir que el estilo de España es el toque pero que no hay que renunciar a otras variantes.
Y lo que se está haciendo es pulverizar al seleccionador por romper ese estilo. Justo en el torneo donde falta Iniesta, que además de ser uno de los mejores jugadores del mundo, es un futbolista clave para entender el juego de nuestra selección. Es cierto que en el partido contra Estados Unidos los cambios que introdujo el seleccionador no ayudaron, o no le salieron bien.
Pero esto es muy fácil decirlo a toro pasado. Si, de repente, jugando exactamente igual a Cazorla le da por marcar el gol del empate, me gustaría saber cuantos de estos que ahora tanto protestan estarían denunciando el cambio de Del bosque. Pareciera que han estado tan callados tanto tiempo que han aprovechado la primera, perdón la única, para tirar con bala hacia el trabajo del seleccionador.
Valga un ejemplo, el Barça ha hecho un fútbol primoroso esta temporada pero también ha tenido bajones. Recuerdo lo que se dijo de Guardiola cuando el Espanyol ganó en el Camp Nou. Le criticaron con la misma falta de criterios y dureza con que ahora se pone en duda el trabajo del técnico salmantino de la selección. Estados Unidos fue superior a España. Fue una gran sorpesa porque andábamos todos pensando en la final con Brasil. Y deberíamos aprender la lección. Luego nos pasamos la vida riéndonos de los entrenadores cuando sólo quieren hablar "partido a partido".
Creo que Del bosque y, por supuesto, esta selección tienen mucho crédito. No se puede agotar en un mal día en una competición infumable y ante un rival muy enchufado. Pensemos en lo que este grupo ha hecho desde hace dos años y medio. Y valoremos la línea de continuidad que Del bosque ha introducido con retoques que sólo pretenden mejorar. Vale que ayer no le ayudaran sus decisiones pero no por eso vamos a pensar que volvemos a las andadas.
Afortunadamente ni el técnico ni los jugadores de España son de moral tan frágil como la de todos estos críticos y habladores que han levantado la voz porque hasta ahora no se les veía. Sólo hablan con ventaja y oportunismo. Dejémosles su minuto de gloria. Nada más.