
El tercer puesto en la Copa Confederaciones, torneo al que no dábamos valor alguno más que los posibles enfrentamientos con Italia y Brasil, mantienen una oleada de críticas en torno al papel de la selección.
Perdón, en torno al trabajo del seleccionador, Vicente del Bosque. Se le critica a raiz de la derrota con Estados Unidos. Nada se había dicho hasta ahora de él, pero por lo visto su gran pecado es cambiar el estilo de la selección. Esto es, según sus más feroces críticos, y no dejo de asombrarme de tantos como le salen, se está cargando el toque por una absurda apuesta que consiste en querer jugar con extremos.
Permitirme que dude. No creo que Del Bosque quiera romper el estlo con el que estos jugadores ganaron brilantemente la Eurocopa. A él le gusta el toque, aunque es cierto que lo que no le guste es que eso derive en insistir demasiado por las mismas zonas del campo. Esto es, intentar por el centro jugadas imposibles y vivir en un permanente atasco.
Me pregunto cuántas veces su antecesor, Luis Aragonés, decidió en muchos partidos apostar por un jugador de banda cuando veía que los partidos se atoraban. Esto es lo que intenta resolver el seleccionador actual. No se trata de jugar por las bandas sino de aprovecharlas con jugadores específicos que ayuden al mediocampo.
Hasta ahora nos estaba pareciendo perfecto pero ha bastado una derrota para que se intente colocar a esta selección en un papel mediocre que ahora no le corresponde. Yo no creo que la Confecup sea un fracaso, lo que es un fracaso es diseñar una competición tan hortera y absurda. No me explico, como os decía en otro post, tanta fiereza hacia Del Bosque. Salvo que su gran pecado sea hablar de su Madrid del alma. Si es eso mas vale no perder el tiempo hablando de fútbol. Entonces es otra cosa. Y otro tema.
JUAN CARLOS RIVERO.