
El año pasado por esta fechas el
Barça ya había fichado a cinco o seis jugadores mientras el Madrid no movía ficha a la espera de El Dorado que encarnaba
Cristiano Ronaldo. Entonces la dirección deportiva del Madrid,
Pedja Mijatovic, se justificaba comentando que el equipo había ganado la liga, que ya estaba hecho y que había que tener paciencia.
En realidad estaban sólo pendientes del portugués, cuyo contrato cerraron. Exactamente al que ahora ha dado vía libre
Florentino Pérez. Por lo que se ha visto después estaba claro que las previsiones madridistas eran muy optimistas. Al equipo blanco de la pasada temporada le ha faltado calidad y lo ha pagado con creces. Si tenían claro entonces que el verano en el que pensaban
"tirar la casa por la ventana" era éste, razonaban que se trataba del último año del mandato de
Ramón Calderón y que la final de la Champions de esta temporada se jugaría en el
Bernabéu.
Todas estas previsiones son historia, pero resulta curioso comprobar cómo los ciclos se repiten y viajan en el
puente aéreo. Ahora, un año después, las portadas de los periódicos de Barcelona insisten en una exigencia:
"fichajes ya", preocupados por la ausencia de noticias en el Camp Nou mientras el gran rival y el temido Florentino encadenan presentaciones de cracks ante miles y miles de aficionados en el Bernabéu, acaparando telediarios, portadas, tertulias y cuanto uno pueda imaginar.
El Barça acaba de lograr el triplete, hecho inédito en la historia de nuestro país, pero ya no parece suficiente. Hay que fichar. El entorno solicita caras nuevas porque la noria no puede parar ni un sólo momento. Los grandes clubes ya no se rigen sólo por sus intereses, o al menos eso es lo que parece. De ahí la gran fortaleza que han de tener los dirigentes de estas entidades.
Vicente Boluda, el anterior presidente del Madrid, decía que la presión mediática a la que estaba sometido era insoportable. En ese verano pasado del que os hablaba, durante alguna de las últimas Juntas Directivas del Real Madrid antes del cierre de mercados, se solicitó la presencia de Mijatovic para exigirle que fichara "
lo que sea" ante la perplejidad del anterior director deportivo.
Y aún recuerdo el editorial de algún medio deporitvo solictando exactamente lo mismo. En este terreno está ahora el Barcelona con una plantilla muy superior a la que el Madrid tenía entonces.
Laporta afronta su último año de mandato, de la impresión de no querer hipotecar al futuro presidente pero será dificil que soporte la presión general que exige refuerzos, el problema es que acabe siendo "
lo que sea". Sería el principio del fin. Al Barça no llega nadie mientras el Madrid encadena cracks.
Esto es lo que hay en un fútbol que sólo parece recordar el útimo día. Y el último día es blanco, como todo el verano.
JUAN CARLOS RIVERO.