La venta de Arjen Robben al Bayern Munich ha originado la primera gran polémica en torno a la gestion de los actuales dirigentes del Real Madrid. Apagada en parte por la primera victoria en la liga y porque esto no ha hecho más que comenzar.
Los que se sitúan en contra de la venta argumentan que es un gran jugador, que el Madrid pierde potencial y que no es de recibo vender a un futbolista de su categoría cuando se presume de querer contar con los mejores jugadores del planeta. A mí me parece que el Madrid hace bien.
Robben es un gran jugador, no hay duda, pero muy frágil y no sólo en el aspecto físico. Es un futbolista que juega para él, lo que no esconde sus sensacionales condiciones. Pero todo lo que hemos visto de Robben han sido apariciones esporádicas en momentos puntuales de los partidos. Y es verdad que ha marcado goles importantes y que ha hecho una buena pretemporada.
Pero casi siempre saliendo en las segundas partes y con esa sensación de tener gas sólo para una veintena de minutos. Yo creo que si el Madrid no hubiera hecho el imponente desembolso económico de este verano tal vez se habría quedado con el holandés. Pero este Madrid, con la llegada de Florentino, no sólo piensa en deporte sino en negocio.
De ahí que hayan prevalecido cuestiones económicas para decidir la marcha de este jugador por el que, además, se ingresa una importante cantidad de dinero. Robben quedó especialmente retratado la noche del 4-0 de Anfield ante el Liverpool. No parece ser un jugador con la fuerza mental necesaria como para tirar del carro ni en los buenos ni en los malos momentos. Por eso pienso que el Madrid acierta.
JUAN CARLOS RIVERO