
La selección española de fútbol se enfrenta a Armenia en el penúltimo partido de clasificación para el Mundial. España ya es primera de grupo y estará en Sudáfrica, los Armenios están eliminados. Así que el partido gira en torno a un posible récord de nuestra selección si consigue ganar los diez partidos del grupo, se ha impuesto en los ocho anteriores. O si bien Armenia logra dar una campanada que se presume imposible, aunque afrontan este partido cargados de moral después de haber ganado a Bélgica en el último enfrentamiento. Luego está el asunto de la alineación de Del Bosque, que se toma muy en serio este partido y el de Bosnia del miércoles que viene, pero que tiene previsto hacer dos equipos casi distintos. Aquí ha convocado a 24 jugadores. Así, por ejemplo, es más que seguro que Casillas sólo jugará uno de los dos con lo que se quedará en 99 partidos internacionales, a las puertas del número 100.
Vive la ciudad de Erevan, capital de Armenia, estas tribulaciones futbolísticas y otras que le llegan directamente al corazón. Por ejemplo, la reivindicación del genocidio armenio. La historia se puede encontrar en Wikipedia, sucedió en 1915 cuando el partido de los Jóvenes Turcos dominaban el Imperio Otomano y, aunque hay versiones contradictorias, los armenios aseguran que obligaron a la deportación de un millón y medio de personas que acabarón muriendo víctimas de la hambruna y las enfermedades. Los turcos no reconocen que esto fuera así, los armenios conmemoran cada 24 de Abril aquel atropello, y de paso exigen reparaciones por el tremendo suceso. Por eso la plaza central de Erevan, como podéis ver en las fotos, cuentan con puestecillos donde se reclaman firmas de solidaridad con las víctimas del genocidio, que se recuerda en numerosas fotos. No sólo se clama por el genocidio, sino tambien por lo que ellos llaman genocidio cultural, aunque aquí hacen referencia a la destrucción de edificios, iglesias y demás edificios que llevaron a cabo las autoridades de la extinta República Socialista Soviética de Armenia, instaurada sobre 1920.

A simple vista Ereván resulta una ciudad tranquila, las temperaturas diurnas son relativamente altas para la fecha en la que nos encontramos, y, al margen del fútbol, los jubilados de esta ciudad se entretienen con uno de los deportes más arraigados, el ajedrez. Resulta fácil observar el desarrollo de las partidas en los parques.
PD. Por cierto, en esta misma ciudad y ante este rival Zubizarreta cumplío su partido cien como internacional. Por uno no habría logrado lo mismo, catorce años después, Iker Casillas.