El capitán de la seleccion española, Iker Casillas, espera en el ascensor del hotel en que está alojada España a sus compañeros. Llegan unos cuantos entre ellos Iraola. Casillas se dirige a él con las palabras que podéis leer en el titular. Por favor, que nadie vea nada ofensivo en su expresión. Todo lo contrario. Resume el buen rollo de un grupo que ya es campeón y que no se conforma. Además dentro del grupo el ambiente es fantástico. Iraola-Ikastola (como sabéis es el nombre de las escuelas de euskera en el país vasco) suenan muy parecido. Iraola sonríe ante su capitán y acepta la broma. Tal vez Casillas detecte también el cariño que necesitan sus compañeros según su orden de importancia. Iraola es de los que menos juegan. De hecho, el pasado sábado durante la cena en un famoso restaurante y muy futbolero de Madrid, Casillas estuvo sentado, entre otros, con el propio Andoni Iraola. Gesto de capitán. Los internacionales, la mayoría, recuerda los fantásticos días vividos aquí durante la Eurocopa del año pasado. Hoy juegan en el mismo estadio y ocuparán el mismo vestuario. Aquel que visitó el Rey D.Juan Carlos, donde tal y como me cuentan los utilleros la Copa fue pasando de mano en mano. Primero estuvo en el centro de la sala, luego apareció en una esquina y en otra. Precisamente uno de los utilleros, Andrés, saludaba anoche a uno de los empleados del estadio. Un austriaco que entró en el vestuario español y fue testigo directo de la fiesta. Entró porque quiso, con tanta algarabía nadie apareció para cerrarle el paso. Uno a uno todos los que vivieron en primera persona aquel triunfo han sido requeridos por los medios de comunicación para que contaran su experiencia, su mejor recuerda. Ante las cámaras de televisión iban pasando todos los jugadores campeones. Bueno, todos no, Güiza no tuvo a bien. Aislado en su teléfono y en su ausencia. Puyol bromeaba cuando le preguntaban por la final. "¿De qué final me hablas? ¿la de Roma? En la capital italiana el Barça ganó en Mayo la Copa de Europa. Un guiño de Puyol que, por supuesto, no oculta su alegría por el recuerdo de la Eurocopa. De su compromiso no se puede dudar sólo porque sea catalán. Pensar así es una miseria. De jugar hoy, que no parece probable, Puyol igualaría a Camacho con 81 partidos internacionales. Sería el sexto jugador en la historia con mayor número de partidos. Xavi ya es el quinto. ¿De verdad se puede dudar de su defensa de los colores de la selección?
Casi todos reconocen que no cambiaron la camiseta de la final. Xavi la guarda. Es su mayor tesoro. Del Bosque respeta el pasado y lo agradece pero nos habla de nuevos desafíos. Para el primero nos quedan siete meses. Será el Mundial. JUAN CARLOS RIVERO