
Poco a poco Cristiano Ronaldo se adapta a la ciudad de Madrid. Más allá de su influencia en el juego del equipo al portugués se le ve encantado en su nueva ciudad. El pasado viernes pude coincidir con él en el mismo restaurante, el Asador Txistu, en Madrid.
CR9 estaba cenando con su familia, eran unas diez personas, estaba su madre, su hermana, una sobrina y su cuñado que al parecer le hace de cocinero en su espectacular casa de la urbanización La Finca, Pozuelo de Alarcón, en Madrid, el municipio con mayor media de renta per cápita del país. Con residentes como Cristiano no me extraña. Son ellos los que suben la media.
Cristiano había llamado esa misma tarde para hacer la reserva y los responsables del establecimiento le tuvieron que hacer hueco a toda prisa porque tenían, como generalmente, un lleno hasta la bandera. Pero se las apañaron para proporcionarle la mesa. "No le podíamos decir que no" me dijeron. Ronaldo era la atracción del restaurante. Una ex Miss España, cuyo nombre no recuerdo, no dejaba de pasar por delante de su mesa. No me pareció que el chaval se fijara mucho.
Además el miércoles se presentará en Madrid una biografía suya escrita por el periodista Enrique Ortego. Consta de 9 capítulos, 9 por el número de su camiseta, y arranca con su llegada al Real Madrid para luego dar paso a toda su vida. Ortego ha contado con la colaboración de los asesores del jugador y, por supuesto, la ayuda de su agente, el mundialmente conocido Jorge Mendes.
El libro se va a titular Sueños cumplidos y será el regalo del Real Madrid a la prensa en la comida tradicional de navidad. Ortego nos cuenta un montón de anécdotas del jugador. Un buen libro para acercarnos un poco más a este espléndido futbolista, ese tipo de jugadores que además domina el negocio como nadie. No se me olvidará que a la conclusión del partido de Marsella, el reportero de televisión le preguntó por el balón de la Champions con el que había conseguido el gol de falta.
La respuesta da una idea de la capacidad del futbolista en todos los frentes. Aún con el sudor por el esfuerzo del partido tuvo la claridad de ideas para lanzar la siguiente respuesta: "está muy bien el balón pero a mi me gusta mucho el de NIKE". Resulta obvio que esta es la compañia que le patrocina. Ronaldo no desaprovechó la oportunidad de enviarles un guiño cuando a esa hora más de ocho millones de personas estaban conectadas al partido. Un claro ejemplo de futbolista interdisciplinar.
JUAN CARLOS RIVERO.