
El presidente del Getafe, Angel Torres, ha dado a conocer su solución para un "problema" que él mismo alimentó. Según la cual lo mejor sería "ceder a su jugador Adrián Gonzalez" en el mercado de invierno.
En realidad todo comienza cuando Angel Torres declara en el diario MARCA su descontento con el equipo tras la derrota en el Bernabéu (donde el Madrid ha ganado todos sus partidos de liga), y en su diatriba deja, entonces, en muy mal lugar al entrenador, a gran parte de su eguipo en general y a Adrián en particular, recordando su condición de hijo del entrenador. A partir de ese momento la grada del Coliseun, el estadio del Getafe, se dedica a pitar al futbolista desde el primer minuto, haga lo que haga. Pitos que después se han extendido a otros jugadores, Parejo, y al equipo en general. Pitos de la misma afición que la temporada pasada estuvo gritando partido sí y otro también "Victor, vete ya" en alusión al entrenador que a cinco jornadas del final tenía al equipo al borde del descenso. Ahora el equipo es octavo y está nueve puntos por encima del descenso y a cinco de la Uefa. Ah¡ y en octavos de la Copa del Rey donde no están otros. En toda la temporada escuché al presidente del Getafe -cuya labor al frente del club es extraordinaria- que iba a "ceder" a Victor a otro equipo para solucionar el problema. Tampoco escuché al presidente quejarse de que Bernd Shuster, entonces entrenador del equipo, hablara en una emisora de radio -entrevista de José Ramón de la Morena en la SER- de su futuro en el Real Madrid sólo cuatro días antes de afrontar una final de Copa. Ni tampoco le oí quejarse del comportamiento de su afición en la final de Copa en el Calderón ante el Valencia cuando abandonó en masa el estadio poco antes de que el árbitro pitara el final dando lastimosamente la espalda a su equipo que había hecho todo lo posible por ganar el partido, sin conseguirlo. Y no os voy a recordar el comienzo del Getafe en primera división, creo que perdieron los siete u ocho primeros partidos entonces con Quique Sánchez Flores como entrenador. Hizo bien, muy bien, Angel Torres en no ponerse nervioso. Como no se ha puesto en otros momentos comprometidos.
Ahora sí. ¿Por qué? Adrián se enteró en la comida tradicional de navidad de la primera plantilla de las intenciones de su presidente. A él nadie le había dicho nada. Lo único visible que ha hecho el futbolista hasta el momento es pedir la pelota y asumir su responsabilidad cuando mas cruel e injusta era la afición del Getafe con él. Esa afición a la que apenas se oye en el Coliseum, ahogados por los gritos de las aficiones visitantes, que en amplísimo número de 200 0 300 se dan cita en los partidos. Por algo será. Adrián siempre ha sido el hijo de Michel y no dejará de serlo jamás. No puede pagar nada por ello. Ha llevado con una enorme discreción el imponente peso futbolístico de su padre, que ahora, casualmente, es su entrenador. Circustancia que se repite en otros sitios donde no se ven tantos prejuicios. De hecho, no es Michel el que lleva a Adrián al club azulón, el jugador estaba antes. Tal vez advirtiendo la posible situación al presidente del Getafe se le planteó en verano la posibilidad de un traspaso del jugador. Y dijo que no. Esto es, no lo soluciona en verano, lo complica en otoño, y busca una solución unilateral en invierno. Porque no está claro que Adrián quiera marcharse ahora ni al extranjero ni a un club de segunda división.
Además, Míchel le ha utilizado siempre como un jugador más, algo que pueden corroborar sus compañeros de vestuario, todos menos el par de pelotas que necesitan la complicidad del presidente para seguir sobreviviendo en un mundo que les rechaza por malos y miserables. Algún día sabremos quienes son. Adrián es un jugador de la primera plantilla del Getafe al que su presidente pone en el disparadero, rechazando un bien que es suyo y al que paga. Inexplicable. No es esta la mejor gestión de Torres, que ha hecho muchas y muy bien.
Por todo esto me pregunto ¿a quién está protegiendo Angel Torres? ¿Por qué dice que la gente grita al chaval para meterse con su entrenador? ¿O sea, que en realidad no están contentos con su entrenador? ¿Y él? ¿Qué es lo que piensa de verdad? Angel Torres debería aclararse. Por una vez en mucho tiempo no queda claro en qué bando está. Y eso es muy grave en un club modesto y presidencialista como el suyo. Habría sido mucho más fácil arropar a su gente y protegerla del exterior. Y más rentable. Al menos es lo que ha hecho otras veces, con muchos menos argumentos que ahora, y siempre le ha salido bien. Que recapacite. JUAN CARLOS RIVERO.