La goleada a domicilio, 0-4, en Valladolid servirá para tranquilizar los ánimos en el Atlético de Madrid en las vísperas del partido de vuelta de Copa ante el Recreativo. Los dirigentes del club rojiblanco ven en la competición copera la única salida posible de la temporada, tal y como están las cosas en la LIga y tras el mal papel en la Champions. Bien es cierto que el Atlético participará en la siguiente ronda de la Europa League. El 3-0 de Huelva volvió a detonar el pesimismo atlético, muy acentuado en ciertos sectores de la prensa. El presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, tiene una teoría según la cual su club paga el forofismo de ciertos periodistas, encima potenciales líderes de opinión, que hablan del conjunto colchonero con el escudo en la mano, lo que les convierte en implacables forofos más que analistas deportivos. Y esto, para Cerezo, es un hándicap porque se vuelven extremadamente exigentes y arrastran con ellos a amplios sectores de la afición atlética.
No deja de ser una opinión del presidente del club. Estemos o no de acuerdo lo cierto es que el ridículo de Huelva ha actuado como un tsunami en la actualidad de un equipo sometido a permanentes estados de agitación, lo que no es que sea bueno, es que es muy malo. El entrenador, Quique Sánchez Flores, envió un mensaje nada más acabar el partido ante el Recre. Culpables los jugadores. No creo que fuera un calentón del entrenador, se trataba de un mensaje premeditado así como la foto del día siguiente con los jugadores corriendo en un monte bajo la nieve de Madrid. Los futbolistas quedaban así expuestos a la multitud, señalados por su indolencia, declarados culpables por la derrota y a merced de sí mismos. Sólo en ellos estaba la reacción y eso es, tal vez, lo que buscaba Quique. También el presidente declaró sentirse avergonzado, trasladando a los titulares de prensa lo que en realidad pensaban todos los aficionados rojiblancos.
Por eso en todo este alboroto me ha extrañado el silencio de los jugadores del equipo, especialmente de los capitanes. A veces conviene dar la cara aunque sólo sea para que a nadie se le ocurra tildar de cobardes a quienes no lo son. Cuando escribo esto me llegan unas declaraciones de Forlan tras el partido de Valladolid. No entro en el fondo de sus declaraciones, pero me pregunto si habría dicho lo mismo, o si ni siquiera habría aparecido ante los medios, si su equipo no hubiera ganado en Valladolid. Celebro que Forlán y sus compañeros hayan hablado en el campo, pero he echado de menos algún mensaje suyo en tiempos de crisis. Es ahí donde aparecen los grandes jugadores, aquellos que lo son porque destacan fuera y dentro del campo, en las buenas y en las malas. Incluso en los peores momentos. JUAN CARLOS RIVERO.