Cesc Fábregas comentó hace unos días en un diario ingles que no pensaba marcharse del Arsenal. Insistia en que podía decirlo miles de veces pero nadie le iba a creer. Era la primera vez que reconocía su intención de seguir en Londres aún cuando de aquí a final de temporada se seguirá insistiendo en su vuelta a España, destino Barcelona o Real Madrid.
Cesc le hace el primer guiño al Arsenal con quien tiene contrato hasta 2014. De momento no hay noticias de una posible renovación, tal vez porque hasta ahora había preferido escuchar cantos de sirena a ambos lados del puente aéreo. Pero puede que el Arsenal le haga llegar una oferta en breve y que se diera el caso de que el futbolista catalán llegará al Mundial de Sudáfrica con un nuevo contrato bajo el brazo. Esto tendría que suceder antes del fin de la temporada. Una vez concluya es costumbre en el club londinense que su entrenador, Arsene Wenger, se vaya de vacaciones. Y durante ese tiempo todas las operaciones quedan aparcadas hasta su vuelta.
Cesc asegura que quiere quedarse en el Arsenal lo que es muy lícito, aunque su corazón le exige pensar en el Barça que es muy humano. Hay varias claves que nos recuerdan que su querencia es barcelonista. Puede que sólo sea una casualidad pero ha puesto a la venta su casa en Londres; como se ha publicado en TERRA -ver blog de EL SOPLÓN- conversa frecuentemente con Pep Guardiola; cuando acude a las convocatorias de la selección lo hace siempre en compañía de los jugadores del Barça; club con el que además ya habrían hablado familiares muy cercanos al jugador, y a sus compañeros de Premier suele decir medio en broma medio en serio que regresa a su antigua ciudad. Son solo signos, pero todos nos conducen al mismo punto: el Fútbol Club Barcelona.
Aunque ha dicho que quiere seguir en el Arsenal, y todas estas cosas nos lleven a pensar que podría regresar a su antiguo club, hay un hándicap importante que cercena sus posibilidades de cambio de aires: su alto precio. No es previsible que el Arsenal lo venda por menos de cincuenta millones de euros. Cantidad que el Barcelona nunca ha pagado por un jugador. Ibrahimovic fue valorado en sesenta millones de euros pero el traspaso de Etoo redujo considerablemente el precio pagado por el sueco. Y queda otra cuestión, sería muy díficil venderle al barcelonismo que hace falta pagar esa cantidad por un jugador que era suyo y que podrían haber tenido gratis. Cesc salió de la órbita blaugrana en 2003 rumbo a Londres. Cierto que algún candidato ha dejado caer, caso de Sandro Rosell, que el fichaje del capitán del Arsenal es una de sus prioridades. De hecho, ya le comentó hace tiempo al entorno del jugador que esperaba contar con dinero suficiente, tras la era Laporta, para afrontar el fichaje aunque jamás pensó en el precio del que estamos hablando, y que será el que ponga el Arsenal si alguien le quiere.
Así pues podríamos llegar a la conclusión de que el Barça no tendría dinero para ficharle. El Madrid le necesita pero no está claro que le quiera. En su momento, en la campaña electoral que acabó en el triunfo del anterior presidente, Ramón Calderón, hasta tres precandidatos llegaron a interesarse por su situación. A saber, Villar Mir, Pedja Mijatovic (en nombre de Ramón Calderón) y Carlos Sainz antes de unirse al primero, pero ninguno de los tres hizo una oferta en firme. A Florentino Pérez le parece caro y no entra en sus prioridades. Aún cuando, y eso que quede claro, se trata y esta es opinión mía de un extraordinario jugador. Excelente.
En conclusión, Cesc tiene un sueño pero no es fácil que se haga realidad. Una cosa es su intención y otra la situación. Pertenece al Arsenal hasta 2014. Es muy caro porque es muy bueno. El precio le aleja del Barça y su sentimiento del Madrid, que percibe la intensidad de sus colores. Tal vez por esta razón ha dicho que quiere quedarse. En Italia se ha comentado que le quiere el Inter, pero el equipo que le gusta es el Milán, que no ha movido ficha. No parece que el destino quiera que cambie de aires. En todo caso es el jugador más importante del Arsenal y es una pieza básica en la selección campeona de europa, aunque no siempre juegue todo lo que merece. Pero esa es otra cuestión. JUAN CARLOS RIVERO.