
En el post anterior escribía sobre unas declaraciones de Luis Aragonés que escuché en Canal Plus. En ellas hablaba del exceso de confianza de los jugadores pero no se refería a Del Bosque. Sin embargo, hoy todos los medios recogen otras en las que el ex-seleccionador no sólo alude a la falta de convencimiento de España para ganar el partido, sino también a que "el señor Del Bosque hizo los cambios tarde".
Menudo jardín en el que se ha metido Luis. Sus comentarios son una deslealtad para con un colega, Del Bosque, sus ex jugadores (que son mayoría en el grupo de internacionales), y para la selección nacional de fútbol. Son oportunistas, porque habla mal del equipo en la primera derrota importante desde que se proclamara campeona de Europa. Lo que nos da para pensar que ha estado todo este tiempo callado muy a su pesar. Delata rencor por no haber seguido al frente de la selección, que es justo lo que el anunció en su momento, que no quería seguir. Luego no le gustó que la federación negociara con Del Bosque cuando él ya había dicho que se marcharía tras la Euro. Y convirtió aquello en un barullo de medias verdades y mentiras completas que afeó su salida del equipo.
Allá Luis. A lo mejor él habría hecho los cambios en el primer tiempo. Para eso es un tío listo y con el culo pelado. Lo mismo tiene razón. Pero esto no importa. Del Bosque no ha querido entrar al trapo. Ha sido mucho más elegante que Luís, que decidió hace tiempo hablar poco y ya sabemos por qué. Porque cuando habla sólo le da para resultar ruin, miserable y ventajista. Toda la vida hablando de códigos y resulta que él no respeta ninguno. Ninguno bueno, se entiende.
JUAN CARLOS RIVERO