Nada más acabar el partido Paraguay-España, Pepe Reina, segundo portero de la selección, se fue directo hacia Casillas para felicitarle por la parada del penalti ante el paraguayo Cardozo. Y juntos comparten con un largo abrazo la alegría por la histórica clasificación para las semifinales del Mundial.
Iker reconoció a la conclusión, ante los micrófonos de Sara Carbonero, que se había tirado hacia el lado que le recomendó Reina desde el banquillo. El guardameta del Liverpool recordó en ese momento los dos penaltis que Cardozo le lanzó esta temporada durante una eliminatoria de Europa League entre el Liverpool y el Benfica. Casillas le obedeció y el resultado ya lo conocemos.
En las imágenes de televisión se aprecia claramente que tras el gol de Villa corre por la banda un jugador del banquillo, que llega tan rápido como el resto de jugadores que conformaban el once español en ese momento: es Pepe Reina.
Hemos hablado mucho de las excelencias futbolísticas de este grupo de jugadores. Pero no sólo destacan por la calidad de su trabajo, también por su altura personal. Reina asiste al éxito de sus compañeros desde el banquillo. Tanto él como Víctor Valdés lo tienen mucho más difícil que los demás. Puede haber cambios en el resto de las líneas pero es mucho más infrecuente un cambio de portero. Y a pesar de eso Reina pensó rápido para ayudar al guardameta que le cierra el paso de la titularidad, y fue el primer suplente en felicitar a Villa. Reina es compañero, hace grupo y además es un magnífico portero. Tan buena gente que corre el peligro de quedarse en lo simpático que es, cuando tras su sonrisa hay un portero de alto nivel. El Liverpool le acaba de renovar para un buen puñado de años. En ocasiones algo parecido sucede con Del bosque. Tanto se habla de su bonhomía y buen carácter que se olvida que tras su generoso bigote hay un gran entrenador. Basta que uno sea malo como el sebo para que entonces se le reconozcan otros méritos. Y tampoco es eso.
Un grupo campeón no lo es solo por las bondades de su juego, también por valores que distinguen a los grandes deportistas. Este colectivo de jugadores de España destila humildad, solidaridad, compañerismo y respeto. Por todo ello se les quiere tanto y no sólo porque hayan hecho historia en el Mundial, y lo que queda. Con gente como Reina se puede ir muy lejos.
Andoni Zubizarreta me contó la anécdota del día que le conoció. Pepe estaba con su padre, Miguel Reina, siendo un chaval muy joven. Habían acudido a un partido del Barça y su padre le dijo que bajarían al césped para saludar a Andoni. Pepe no se lo creía y le daba un poco de apuro porque estaba convencido de que Andoni no se iba a acordar de su padre, que había sido portero hacía mucho tiempo. Cuando se encontraron al chaval le llamó mucho la atención el respeto con el que Zubizarreta trató a su padre, al que le regaló los guantes para que se los diera a su hijo. Andoni le recordó a Pepe que su padre, Miguel, había sido un portero extraordinario y el chaval se llevó de allí una lección que jamás olvidará. Y así lo demuestra. Ahora que tanto espacio les dedicamos, y con razón, a los Villa, Casillas, Xavi y compañía es justo que nos acordemos de todos. De todos los que han llegado hasta aquí.
JUAN CARLOS RIVERO.