El primer partido de España como campeona del Mundo está levantando una enorme polémica. Se jugará el 11 de Agosto en México DF. La proximidad con la disputa de la final del Mundial y la distancia al país norteamericano son los argumentos utilizados por quienes apuestan por un oportuno aplazamiento.
Tanto entusiasmo con la selección tras un Mundial inolvidable y ahora resulta que empezamos a poner pegas a las primeras de cambio.
Sabemos que la fecha del 11 de Agosto es un día reservado por la FIFA para encuentros de las selecciones internacionales. Ese día no juega España sino la gran mayoría de los equipos mundialistas. Se da la circunstancia que, de todas ellas, sólo una fue campeona, esto es, España. Podría valorarse si conviene o no que haya fecha de partidos FIFA en Agosto pero ese es otro asunto. Tengamos en cuenta que apenas quince días después comienzan los encuentros oficiales de clasificación para la Eurocopa. De no existir el partido de Agosto habría que afrontar esos otros “a pelo”.
Se dice que el presidente de la federación española de fútbol, Ángel María Villar, aceptó la invitación mexicana porque no contemplaba que España jugara la final del Mundial. Esto es una maldad. Se pueden criticar muchas cosas de la larga gestión de Villar al frente de la Federación, y hasta él lo asume, pero utilizar este argumento es, digamos, más bien mezquino. Villar aceptaba una invitación en la única fecha posible.
Se puede valorar que se podía haber jugado más cerca. México nos invita para celebrar los actos de su bicentenario. Es un buen momento para acercar posturas ahora que España necesita los votos de todos los miembros FIFA en la carrera hacia la organización del Mundial 2018. No olvidemos este punto. Lo que sorprende es que nos rasguemos tanto las vestiduras con el largo viaje a México en una época en la que los equipos plantean sus pretemporadas en Los Ángeles, por ejemplo. O se organizan giras por Asia, por poner otro. O se marchan a Suiza, Austria, Irlanda, Holanda a realizar sus stage de pretemporada.
Es verdad que el plazo de tiempo entre la final del Mundial y la siguiente fecha FIFA es corto, sólo un mes. No es corto para aquellos eliminados en la primera fase, ni para Inglaterra o la Portugal de Cristiano Ronaldo que cayeron en octavos, ni para Argentina que se fue en cuartos, y si me apuran ni para Alemania eliminada en semifinales.
Pero resulta que España jugó la final y la ganó, lo que no da mucho tiempo para la vuelta de Sudáfrica, la celebración, las vacaciones y la preparación para el partido de México. Gajes del oficio.
Y volvamos sobre un punto anterior. La Federación Española de Fútbol está en plena carrera para albergar el Mundial 2018. Y hacen falta los votos de las federaciones. Por eso hay que hacer política, sembrar, cuidar las relaciones. Proponer ahora el aplazamiento de un partido internacional acordado no parece la mejor medida. Después, si Villar consigue el Mundial para España, habrá empujones para salir en la foto. Entonces nos llenaremos la boca dando las gracias por organizar un evento que será beneficioso para el conjunto del país. Y los que mas chinas pusieron en el camino serán los que busquen mejor puesto en el palco.
Del Bosque se tomará el partido con la misma seriedad que el resto de compromisos. Puede que los jugadores, sobre todo algunos, no estén en su mejor momento de forma. Pero eso también sabrá valorarlo el seleccionador, que le tiene un profundo respeto a su trabajo, al fútbol y a la selección nacional. Importante siempre. Y no sólo cuando nos interesa. Lastima que algunos lo olviden con tanta facilidad.
JUAN CARLOS RIVERO.