La foto pertenece a otro tiempo. Es la temporada 2007/08 y el Barça le hace pasillo al campéon, el Real Madrid, en el mismísimo Santiago Bernabéu. Raúl, capitán del Real Madrid, le extiende la mano a Messi que le sonríe.
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Sólo una temporada después el Barça encadenaría una espectacular racha de títulos en la mejor temporada de su historia, seis COPAS. Todas las posibles. Con un juego que es la envidia de todos y con alguno de los mejores jugadores del mundo en sus filas, alguno de ellos procedente de su propia cantera o fichados a edad muy temprana con lo que han terminado por hacerse cracks dentro del club.
Justo al término de esa temporada triunfal blaugrana, Florentino Pérez se convirtió en el nuevo presidente del Real Madrid sucediendo el lamentable periodo institucional de Ramón Calderón. Florentino tenía ante sí la misión de regenerar la deprimente imagen del club como institución y además alcanzar y superar al poderoso Barça. Lo primero lo consiguió rápidamente, lo segundo no se presumía fácil y no lo está siendo. Desde dentro del club blanco son conscientes de las dificultades que entraña competir con un equipo como este Barcelona. La primera reacción fue un descomunal gasto en fichajes, encabezado por los casi 100 millones de euros desembolsados por Cristiano Ronaldo. Y la segunda ha llegado esta temporada con la contratación de un técnico del perfil de José Mourinho, al que avala su historial, y los tres títulos, Liga, Copa y Champions logrados con el Inter la temporada pasada.
Esto es, el Madrid intenta mantener la competitividad con el Barça. Lo hace sin tiempo para pensar, sin margen para el error, y abrumado por la enorme presión que soporta un club obligado a mantener su historia, a no dejar nunca de seguir ganando. El Madrid, al que hay que agradecer el gran esfuerzo del año pasado por arrebatarle la liga al Barça, de lo contrario el título se habría decidido en Marzo, sigue dando vueltas al ritmo que le marca el club blaugrana, que en el camino se ha deshecho de Ronaldinho, Deco, Etoo y el sustituto de éste, el sueco Ibrahimovic. Por si fuera poco, ha asistido a unas elecciones que han supuesto un cambio en la presidencia. El anterior director deportivo ya no está. El club se ha renovado en gran parte de sus despachos, y el bloque deportivo sigue igual de sólido. Inmune a los cambios institucionales, a la marcha de sus cracks y a los gritos de desafio que le llegan desde la capital de España. Tiene mérito, con sus aciertos y errores, lo que el Madrid intenta, pero tiene también mucha dificultad. Por lo visto en la primera jornada será dificil que el Barça no sume 90 puntos en esta liga, lo que le vuelve a plantear un reto tremendo al Real Madrid, que va por detras de su adversario, lo que ni le gusta ni es el escenario en el que mejor se mueve. Esto no ha hecho más que empezar, pero de nuevo hay un favorito y un aspirante de un modo nítido. Con un hueco, también, para quienes quieran y puedan sumarse a la lucha. Bienvenidos sean. JUAN CARLOS RIVERO.