El entrenador del Real Madrid, José Mourinho, ha comentado recientemente que cuando vino vio en Marcelo a un buen jugador pero a un mal defensa. Cuatro meses después él mismo se ha sorprendido de la evolución del brasileño, convertido en uno de los jugadores referencia de este Madrid, incluso cuando las cosas han ido peor.
Marcelo llegó en Enero de 2007 al Real Madrid con apenas 18 años, cumpliría 19 en mayo de ese año. Costó 6 millones de euros y llegó en un paquete invernal que incluía a Gago como gran estrella y a Higuaín, otro desconocido para el gran público.
Los comienzos de Marcelo fueron durísimos. Se lesionó nada más llegar y Capello nunca le dio muchas oportunidades al margen de pedirle expresamente que no se incorporara tanto al ataque. El público del Bernabéu le trató con dureza, y al chaval nada ayudaba el escaso respaldo mediático que tenía el Madrid de Ramón Calderón, puesto bajo sospecha desde el primer día de su mandato, y sospechoso entero el último día.
Ahora que concita tanta admiración, y que tan evidente resulta su evolución viene al caso una anécdota de su primera etapa cuando Pedja Mijatovic era el director deportivo del Real Madrid.
Marcelo no avanzaba, era un chico brasileño muy joven en un gran club, en una ciudad distinta y corría camino de perderse. Mijatovic tomó cartas en el asunto. Un día en el Bernabéu pidió al jugador que le acompañara al estadio Bernabéu. Una vez allí le comentó: "Marcelo, eres de un barrio muy humilde de Río; yo procedo de un pequeño país que se llama Montenegro. Los dos tenemos mucha suerte por haber sido y ser futbolistas y sobre todo por pertenecer a este club. Mira este estadio, tienes la inmensa fortuna de jugar aquí. ¿Estás dispuesto a no aprovecharlo? De verdad, ¿una vez has llegado aquí vas a dejar pasar esta oportunidad?" Mijatovic le pidio que cambiara de amistades -por aquel entonces se le veía junto a Robinho -que aún anda buscando un lugar bajo el sol del fútbol- y le dijo que buscara ayuda en Pepe. Marcelo lo hizo y su futuro comenzó a cambiar desde ese instante. Mijatovic nunca le perdió de vista y siempre supo que sería un gran lateral, de los mejores del mundo.
Os cuento esta anécdota que formaría parte de una biografía no autorizada de MIjatovic, él nunca me lo permitiría. Pero yo lo sé y a fin de cuentas pone a cada uno en su lugar. Como siempre, hay mucha gente trabajando en la sombra, aunque luego los focos sean para unos pocos. Marcelo salvó este verano un match point porque el club buscaba lateral izquierdo, Kolarov, Gareth Bale... cuando se está viendo que lo tenía en casa, un jugador en flagrante progresión aunque su fichaje pertenezca a una época de triste recuerdo. JUAN CARLOS RIVERO