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Artículos - febrero 2011

# jueves, 24 de febrero de 2011 15:49

Benzema, el rebelde

Durante toda la pasada temporada los adalides del pensamiento oficial –ese que siempre coincide con lo que emana del poder- reclamaron hasta la sinrazón que Benzema debía ser el titular en detrimento de Gonzalo Higuaín. Le buscaron equipo al futbolista argentino con el fin de despejar el camino de Benzemá, que si le quería el Chelsea, que si el Manchester City, hasta propagaron las dificultades de una renovación que a todas luces parecía imposible. Todo valía con tal de desactivar los goles de Higuaín, como airear una penosa relación con el crack del equipo, Cristiano Ronaldo, sobre el que sentía unos celos que amenazaban con la propia existencia del Real Madrid. Y no digamos lo que se censuró a Pellegrini por no alinear al francés de titular. Se estaba cargando la superproducción el insensato chileno.

A la temporada siguiente el fútbol repetía la historia. Mourinho no le daba a Benzemá carta de titular y sí a Higuaín. Hasta el punto que lesionado éste el entrenador portugués protagonizaría el desafío más grande que un técnico del Bernabéu ha osado mantener jamás con sus jefes, léase presidente, director general, etc. Tal fue la apuesta y el desafío que el Madrid acabó contratando un nueve en calidad de cedido, Emanuelle Adebayor, no para el caso de una lesión de Benzemá, sino para suplantarle como titular en la Liga, la copa y la Champions. Por si había dudas.

Resulta que cuando más amenazado se ha sentido más ha brillado la estrella de Benzemá, que ninguneado desde el banquillo y con Adebayor de figura contratada, se ha convertido en decisivo durante el último mes y medio en todas las competiciones. Tal fue la alegría de su gol en Lyon que hasta el presidente blanco rompió su habitual flema en el palco para celebrar el gol como lo haría si estuviera en el salón de su casa. El fútbol acaba sacando lo mejor de nosotros. Nada que objetar, sobre todo con lo mucho que ha tenido que escuchar Florentino sobre la contratación de Benzemá en el fondo y en la forma, recordando aquella visita del presidente al domicilio particular del jugador en Lyon. Por cierto, entonces a nadie le pareció un mal fichaje.

Y en toda esta vuelta de 360 grados ¿que han hecho los del pensamiento? Decir que Benzemá estaba muerto, especialmente tras un partido de Copa en Murcia. Censurar todos sus defectos y no valorar una sola de sus virtudes. Afirmar que, como ya decían, Higuaín es mejor, que en muchas cosas lo es, y que hacía falta un nueve como fuera para suplir al triste francés. Los mismos que ahora andan un poco despistados con este chico de pocas palabras y menos gestos. Que parece que todo lo da igual pero que ha decidido rebelarse contra su suerte. Sin prisa, pero sin pausa. Con mucho coraje interior.

JUAN CARLOS RIVERO.
 

 

# lunes, 21 de febrero de 2011 22:12

MUCHO MÁS QUE UN EQUIPO

Hace unos días leía una interesante reflexión de John Carlin en El País sobre Xavi Hernández, aunque no la comparto. Pero viene a cuento de lo mucho que a un amplio sector del periodismo y la crítica le cuesta reconocer los méritos del actual Barcelona. Se fijaba el periodista en una frase de Xavi en el transcurso de una reciente entrevista. Venía a decir Xavi que determinado jugador, el que sea, le parecía muy bueno y apto para jugar en el Barça. Entendía Carlin que en esa frase del centrocampista blaugrana se escondía cierta prepotencia, como si los jugadores del Barcelona analizaran al resto desde una atalaya inaccesible a los mortales. Lo que en realidad era el principio del fin del imperial ciclo blaugrana, una prueba que delataba una futura defunción, ahogados por el éxito.

Me resulta contra natura entender que nada de lo que diga o haga Xavi es producto de la prepotencia. Es imposible. Xavi sabe que como juega su equipo no lo hace nadie en el mundo, por eso reconoce que no todos los jugadores pueden adaptarse al Barcelona por muy buenos que sean. Le ha pasado a Ibrahimovic, por poner un ejemplo. Y lo está sufriendo Mascherano, que es internacional con la selección argentina, fichado del Liverpool para ser suplente en el Barça.

Bastan un par de resultados regulares del equipo de Guardiola, o tres, para que inmediatamente se hable de un Barça que ya no es lo mismo. No es lo mismo, no sé de qué, porque son la gente que jamás ha dicho que este Barcelona sea lo que realmente es, un equipo único e irrepetible. Modelo no sólo por lo mucho que gana –seis títulos hace dos años, todo lo que estaba en juego- sino por un inconfundible estilo que es admiración mundial. El equipo con el que le toca luchar a un formidable Real Madrid que fue vapuleado hasta la humillación en el único enfrentamiento directo entre ambos en lo que llevamos de temporada.

El Barça ya no es lo mismo, lo dicen quienes le han negado hasta el absurdo el elogio al equipo de los Xavi, Iniesta, Messi y compañía. Me pregunto por qué las cosas no pueden ser más normales. Por qué tanto prejuicio impide ver la belleza de un equipo, un estilo, un modelo y una idea. Por no hablar de las excelencias de un entrenador, Pep Guardiola, que no duda en reconocer la fortaleza y las virtudes de sus adversarios. Y lo hace con la victoria y el éxito en la mano, el que le falta a todos aquellos que llevan tres años racaneando para no reconocer la evidencia. La de un equipo que es un lujo para la vista, incluso la de aquellos que se pusieron una venda porque prefieren entender que la tierra no es redonda. Sólo en su ignorancia se sientes felices. Tan pobres ellos. JUAN CARLOS RIVERO

 

# jueves, 17 de febrero de 2011 15:09

LARGA VIDA A RAÚL

Raúl González BlancoEl regreso de Raúl al fútbol español ha sido todo un acontecimiento. Pancartas en Mestalla, aficionados que se han recorrido el país para saludarle y un masivo seguimiento en los medios de comunicación, que han situado su figura por encima del partido. Lo que en algunos casos ha llegado a romper el equilibrio natural que exigía la presencia del Valencia, y el consiguiente respeto al club de Mestalla.

Entre tanta “atención” no han faltado las voces críticas hacia Raúl, los de siempre por otra parte. Los que jamás han bajado la guardia a lo largo y ancho de la extensa carrera del Ferrari, como en su momento le bautizó su compañero de equipo y ahora director deportivo de la Federación, Fernando Hierro.

En realidad no le perdonan que Raúl sea feliz. Lo es en Alemania, donde es tratado como un ídolo, sus hijos acuden a un estupendo colegio, su familia se siente muy cómoda, el club alemán se deshace en atenciones y el jugador ha calado en pocos meses en el corazón de la afición del Schalke. Hasta el punto que su camiseta, con el 7, es la que más se vende y los ingresos por patrocinios del club han aumentado gracias a su presencia.

Esto es lo que no le perdonan sus enemigos, que siempre los tuvo, y más en un país donde no se soporta a los ganadores. Poner en cuestión el madridismo y el compromiso de Raúl no tiene perdón. Le critican que cobrara el año que le restaba de contrato –por cierto renovable año a año según el número de partidos jugados- pero obvian que en realidad el Madrid ya no le quería o no le necesitaba. Le ponen en duda a pesar de sus números, sus ligas, las tres Champions, sus partidos y sus temporadas en el Madrid, lo que le convierte en el mejor jugador blanco de los últimos treinta años. Olvidan que él no costó nada y pasan por alto el compromiso de otros por el que el Madrid ha hecho un esfuerzo inmenso, económicamente hablando, y que no le llegan a Raúl ni a la altura de sus zapatos.

La gran culpa de Raúl es su ilusión por seguir jugando al fútbol, por seguir marcando goles, lleva diez en la Bundesliga y tres en la Champions. Lo que le ha convertido en el máximo goleador de la historia de las competiciones europeas. Renegar de Raúl, siendo madridista, no es de bien nacidos. El,  que abandonó el Madrid sin hacer ruido, sin un mal gesto, sin un solo reproche. Que no quiere conceder entrevistas para que cualquier cosa que diga sobre su equipo del alma no sea mal interpretada. No hay emisora de radio, periódico o televisión de difusión nacional que no le haya pedido una entrevista en Alemania. A todos ha dicho no. Y es curioso, le piden ahora una entrevista aquellos que le llevan matando desde hace años. Aquellos que tanto han torcido el gesto con sus goles, que le han acusado de no participar de la cultura del mamoneo que tanto gusta a algunos de mis compañeros. De esto os hablaré algún día. Hasta le llamaban “el palestino” al parecer por su carácter arisco y lejano, que no es tal. Desconozco si todos los palestinos son antipáticos, no lo creo. Me alegro, de verdad, de que futbolísticamente hablando Raúl no esté muerto. Larga vida a Raúl. JUAN CARLOS RIVERO.

# lunes, 14 de febrero de 2011 20:50

LA LIGA, UN POQUITO MENOS DECIDIDA

Tras la derrota del Real Madrid en Pamplona la ventaja del Barça en la liga aumentó a los siete puntos. Entonces fueron numerosas las voces que se alzaron, especialmente en Madrid, proclamando el fin de la liga, felizmente siempre queda alguien sensato como Vicente Del Bosque. Incluso apuntaban que el Madrid debía desviar sus esfuerzos hacia el resto de competiciones en una circunstancia inédita en la historia del club blanco: no se recuerda dar por perdida la liga el 31 de Enero, cuatro meses antes del fin de la competición. Serán los nuevos tiempos, o tal vez, la llegada de advenedizos que razonan sin perspectiva alguna, como diría mi amigo y compañero, José Manuel Díaz, estupendo narrador de todo lo que se le ponga por delante, ya sea televisión, radio, Internet o por paloma mensajera.

  

Curiosamente fue en Barcelona donde todo el mundo se mostró más cauto. Quedaban entonces 17 partidos en juego, 51 puntos, los siete de ventaja daban una clara tendencia al campeonato pero en el Camp Nou no querían ni relajaciones ni fiarse de nadie, especialmente con los blancos en la persecución.

 

Lo sucedido en la última jornada reduce la ventaja a cinco puntos, que siguen siendo muy importantes. La liga sigue estando del lado del Barça pero un poco menos. Mourinho comentaba tras el partido de Cornellá que ya le gustaría a él marchar al frente de la tabla con cinco puntos de ventaja, pero su reacción tras el pitido final, apretando los puños mientras se marchaba al vestuario, delata que Mou no ha dado la liga por perdida, lo que le honra como entrenador del Madrid. Otra cosa es la de todos aquellos que sólo piensan con la última jornada en la mano, sin muchas luces para ver un poco más allá. Un poco más tampoco hay que exagerar. El Madrid aún necesita aprovechar otros dos pinchazos del Barcelona y ganar el duelo directo en el Bernabéu. Se antoja difícil, pero posible. Aceptar sin más que un equipo con el presupuesto y la historia del Madrid se rinda a las primeras de cambio, ni por los siete puntos, ni aún por los cinco, ni tampoco por la goleada 5-0 del Camp Nou es no conocer la personalidad de un equipo campeón y obligado por su leyenda. Hay Liga, claro, aunque el gran favorito sigue siendo el actual campeón.

 

PD. Las críticas escritas en artículos de prensa, blogs y comentarios atacando a Casillas aprovechando la expulsión frente al Español descubre un gran vicio nuestro: en este país no se perdona a los triunfadores. JUAN CARLOS RIVERO.

# domingo, 13 de febrero de 2011 20:38

CESC: ¿UN NUEVO CASO FIGO?

Cuando Figo, que estaba negociando su renovación con el Barça, recibió la oferta que le hizo Florentino Pérez, entonces candidato a la presidencia del Real Madrid, no se la creyó. Tampoco creyó que Florentino acabaría como presidente, por eso no le importó firmar en un famoso bufete de abogados de Barcelona el contrato que le ligaba al Madrid en el caso de que Florentino ganara las elecciones. Florentino se aseguró que el acuerdo sería respetado incluyendo cláusulas de penalización para ambas partes. Florentino pagaría 500 millones de las antiguas pesetas a Figo si al final no accedía a la presidencia, mientras que el jugador tendría que abonar 1000 a Florentino si no respetaba el contrato.

Tal vez Figo vio entonces la posibilidad de un negocio fácil y redondo cuando su intención era quedarse en Barcelona. Pero resulta que ganó Florentino las elecciones, aunque su rival y presidente, Lorenzo Sanz, presentaba el aval de haber ganado dos copas de Europa.

Figo llegó a regañadientes al Madrid, aunque acabó adaptándose perfectamente y terminó marchándose también por la puerta de atrás, en contra de su voluntad.

Casi diez años después el asunto Figo tiene detalles que le equiparan a lo que puede pasar con Cesc.

Transcurridas un par de temporadas en el Arsenal, los responsables de marketing del club inglés decidieron cambiar el nombre de las camisetas de Cesc, para rotular con su apellido, Fábregas. El jugador le comentó a su entonces representante, Joseba Díaz, que no le parecía bien pensando en aquellos seguidores del Arsenal que hubieran comprado la camiseta con el nombre de Cesc, ya que se les quedaba antigua. Puede que con el tiempo Cesc haya cambiado, como todos, pero el detalle da una idea de la sensibilidad del jugador para según que temas.

Dos cosas hay claras. El centrocampista no quiere seguir en el Arsenal, y tampoco en Inglaterra, no jugará en ningún club de la Premier después de haber sido el capitán del Arsenal y su intención es regresar al fútbol español, a nuestra liga. Su simpatía le lleva al Barça, a su equipo, su ciudad y donde se encontraría con sus compañeros de selección, que son sus mejores amigos. Lo que sucede es que tal vez compruebe que el Barcelona no puede hacer el esfuerzo que él necesita y entonces entraría la opción del Madrid, en la que ahora mismo dudo que esté pensando, salvo como alternativa. A lo mejor muy útil como herramienta para negociar con el Barcelona.

Es verdad que el Madrid le necesita. Que su contratación le resultaría mucho más cara que al Barça, no sólo por el traspaso sino por la ficha del jugador, y que Cesc es un profesional, gran profesional y estupendo futbolista por otra parte; pero verle con la camiseta del Madrid sería el resultado del fútbol entendido como negocio y no como sentimiento. El que Cesc demostró tener con el asunto del nombre en su camiseta. JUAN CARLOS RIVERO.

# martes, 08 de febrero de 2011 15:16

TENDENCIOSAS COMPARACIONES

El periodismo más blanco que Bernabéu anda inquieto porque de un tiempo a esta parte no sabe como ocultar que el Barça sigue inalcanzable. Así que se han aferrado como clavo ardiendo al golito de más que Cristiano Ronaldo lleva sobre Messi en el pichichi de la liga. Que conste que para mí el gol de Anoeta en el que Cristiano lanza una falta y golpea en la espalda de Pepe que intentaba darse la vuelta es gol del portugués, yo lo tengo claro. Pues bien, volviendo a lo del gol de más, desde la capital, que es la mía, se han agigantado las ganas de comparar a Messi con Cristiano, ahora que gana éste, aunque sólo sea a efectos estadísticos por el gol de marras. Y no se les ha ocurrido nada mejor que la desfachatez de identificarlo con Alfredo DiStéfano, tantas son sus ansias por darle bombo hasta el absurdo al actual Madrid.

 

Total que así andan, que si Messi o Cristiano. Comparación a la que se suman diferentes estamentos del club blanco, que a fuerza de insistir acabarán haciéndonos luz de gas a todos. DiStéfano es uno, Cristiano es bueno, perdón, muy bueno, pero no hay comparación posible a día de hoy. Yo no he visto jugar a DiStéfano, pero si conozco su historia y su repercusión. Don Alfredo ha marcado una época, ha cambiado la historia de un club, y le ha dotado de un gen propio e intransferible que le convirtió en un club ganador para siempre. Eso, no lo ha conseguido Cristiano, primero porque aún no ha tenido tiempo. Así que un poquito de paciencia. A no ser que todos queramos participar en la estrategia del despiste que tanto les gusta a algunos.

 

Y no digamos la comparación Messi-Cristiano. Que si Cristiano tiene más ambición, que si empuja al equipo, que tiene más peso en su equipo que Messi y no se qué mas. Ah, si, hay otra, que le hacen más faltas que al argentino. Idea lanzada, como no, por el hacedor de noticias: José Mourinho. A día de hoy Messi es el futbolista número uno del mundo, lo que no le resta ni un gramo de calidad a Cristiano que es un jugador descomunal. De hecho, si el criterio para otorgar el balón de oro es el que se ha manejado este año lo normal es que en la siguiente década estos dos futbolistas se repartan el premio, son los mejores. Messi tiene 23 años y en ese tiempo ha acumulado 2 copas de Europa, 4 ligas, 1 copa, 3 supercopas de España, 1 supercopa de Europa, 1 mundialito de clubs, un mundial Sub-20 y una medalla de oro olímpica. Lleva 4 hat trick este año, suma 40 goles en la temporada, acaba de ganar por segundo año consecutivo el balón de oro. De verdad ¿alguien piensa que no tiene ambición? Cristiano trabaja hasta la extenuación en cuanto tiene la pelota pero se desactiva cuando ataca el contrario, incluso el Bernabéu le ha dedicado alguna que otra regañina cuando vuelve a su propio campo con toda tranquilidad mientras su equipo se repliega para organizarse en defensa. Ante el Atlético de Madrid Messi dejó una imagen que vale por unos cuantos goles, volvió sobre sus pasos para arrebatarle un balón nada más y nada menos que a un tal Agüero. Al hilo de la comparación y cómo es un tío muy listo ha salido Guardiola. Como siempre, sin citar a nadie, pero recordando que sin Messi no serían lo mismo. Por si alguien no se había dado cuenta. JUAN CARLOS RIVERO.

# viernes, 04 de febrero de 2011 12:12

UN PARTIDO QUE TRASCIENDE LA FINAL

El próximo 20 de Abril a las diez de la noche en Valencia se juega una final de Copa, que con todo el respeto que merecen todas las demás, es la final de todas las finales. A lo largo de los años que llevo en el periodismo deportivo me ha tocado estar en eventos de alto nivel, esa gran suerte he tenido, pero sin duda que el partido del día 20 rompe muchos registros.

 

Por muchas cosas, el Madrid lleva años sin disputar una final, exactamente desde que en 2004 perdiera en Montjuic contra el Zaragoza, y aún más sin ganarla, su último título fue en 1993 también en Valencia y frente al Zaragoza. 18 años sin ganar la copa tiene miga, suena a los 32 que estuvo el Madrid sin ganar la Copa de Europa. En el camino ha habido batacazos como las eliminatorias ante el Toledo, el Real Irún o el Alcorcón y no digamos el Centenariazo de 2002 en el Bernabéu con el Zaragoza.

 

Al otro lado el Barça que regresa al mismo estadio donde hace dos años arrancó la extraordinaria temporada de los seis títulos. Se enfrentaba al Athletic en un partido que empezó perdiendo y que acabó remontando para golear 4-1. Once años llevaba el Barça sin ganar un título de Copa.

 

Y para rematar los antecedentes de la final resulta que la última vez que Barcelona y Real Madrid jugaron la final fue también en Mestalla, donde ganó el Barça por 2 a 0 con Toshack y Cruyff en los banquillos.

 

Al margen de cuestiones que no sólo corresponden a la federación sino a todo el fútbol, como por ejemplo la fecha del partido, estamos ante una final de Copa que paralizará el país, reunido ese día alrededor de la televisión para vivir un acontecimiento de primera magnitud. Poco o nada importará que cuatro días antes hayan jugado los mismos equipos en la liga. ¿Quién sabe? A lo mejor para entonces todo está tan decidido que los dos entrenadores reservan jugadores en la liga pensando en la Copa. Cuando se enfrenten será la jornada 32, cuesta trabajo pensar que esté decidido el título, seguro que no, pero lo mismo la distancia para uno u otro ya es insalvable.

 

Por si faltara poco, la próxima temporada empezará también con dos enfrentamientos Madrid-Barça en la Supercopa de España. ¡Que gran comienzo! Partidos que pondrán en juego la supremacía de nuestro fútbol. El Barça mira desde su atalaya, el Madrid afronta su gran desafío, para el que Florentino Pérez lleva preparándose e invirtiendo mucho dinero desde su vuelta hace dos años, fichaje de Mourinho incluido. El portugués se la juega. Ya veremos como está la champions para entonces, pero lo mismo la Copa es la última bala de Mou. JUAN CARLOS RIVERO.

# martes, 01 de febrero de 2011 20:00

LA DERROTA COMO EXCUSA

Nada más terminar el partido Osasuna-Real Madrid pensé varias cosas. Parece mentira pero es verdad, perdón por la insolencia. Una de ellas me hacía preguntarme cuál sería la reacción de todos aquellos –gran mayoría- que enseguida encuentran un culpable al que responsabilizar de todos los males. Pero no me salía el damnificado. Mourinho no podía ser, aún está y,  ya se ocupa él de recordarlo, al margen de las culpas. Hacia el presidente de la entidad tampoco porque parece excesivo acudir a las alturas por una derrota en liga, la segunda en toda la temporada. A la dirección general deportiva, aún menos. Jorge Valdano acaba de dar un paso lateral y no está en la diana. Luego, ¿hacia donde tirar? La respuesta la tuve al día siguiente cuando casi de forma unánime en Madrid se daba por perdida la liga y se clamaba por un esfuerzo supremo con el fin de ganar la Copa y la Champions.

Que el Barça no parece de este mundo, que resulta difícil que pinche y demás es obvio pero que, con 7 puntos de desventaja restando 51 en juego, el Madrid tire la liga en Enero es inaudito. Yo jamás había escuchado algo así. Claro que el Barcelona es el gran favorito, ya lo era antes de Pamplona, pero el Madrid se debe a su historia y ha de respetarla, está obligado a seguir ganando, y a sumar 17 victorias en los 17 partidos que quedan.

La trayectoria de un equipo grande demuestra que lo es porque es capaz de levantarse después de un resbalón. El Madrid lo ha hecho muchas veces, en otros tiempos y sin tanta clap. Hasta que matemáticamente sea imposible el conjunto blanco no puede desaprovechar una sola competición. Por ese camino todo depende de lo que suceda en el siguiente partido. De caer eliminado ante el Sevilla entonces ya sólo se hablaría de la Champions, y por ese camino sin en la competición europea el Madrid tiene la desgracia de caer ante el Lyon entonces ya no queda nada y con dos meses de competición por delante. El Madrid, al margen de las discusiones que pueda generar su juego, está haciendo una buena temporada. En la liga está en números de campeón. Sucede que le toca lidiar con un Barça que, insisto, no es de este mundo.

Valga un ejemplo. El año pasado el Barça fue campeón con una sola derrota, es verdad. Pero si nos fijamos en los tres años anteriores vemos que hace cuatro años el Madrid de Capello fue campeón con 8 derrotas, luego el de Schuster con 7 y al año siguiente el Barça de la primera temporada de Guardiola con 5.

Le conviene al Madrid seguir peleando por la liga. Se lo exige su escudo. De lo contrario el año que viene igual Mourinho tiene otra excusa, de tal forma que podría decir que el Madrid no está acostumbrado a pelear por todas las competiciones. Será en el Madrid que el sueña cada día. El real, el que creíamos conocer, lo lleva haciendo desde hace décadas. JUAN CARLOS RIVERO.

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