La gente en este país le tiene un cariño increible a esta selección. Puede que en algunas críticas o comentarios los periodistas, en general, olvidemos lo que estos chavales han conseguido en los últimos dos años. Pero me alegra comprobar que esos mensajes, tras las derrotas en los amistosos, no ha calado.
Granada es una ciudad entera volcada con el equipo nacional. Entregada. En el entrenamiento previo al partido con la República Checa había colas para entrar en Los Cármenes desde dos horas antes. Y el campo se llenó, con aficionados fuera que aún incluso habrían llenado otro estadio.
Todo el mundo quiere una foto, una firma, ver de cerca a los internacionales. Lo que sea. Hasta una sonrisa es suficiente. Una mirada. La mirada de los campeones y una afición muy agradecida. En el plano deportivo, Sergio Ramos será central con Piqué, Arbeloa jugará en el lateral derecho y Capdevila en el izquierdo.
Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Villa, Torres e Iniesta. Un equipo para romper la racha -a Colombia se la ganó- y las malas sensaciones. Para volver al lugar donde estos futbolistas nos han situado. En el primer puesto mundial
Juan Carlos Rivero