
El papelón ejercido por Aitor Karanka, segundo entrenador del Real Madrid, en la rueda de prensa previa al partido de Champions en el Camp Nou delata el estado de las cosas. El que refleja la personalidad de su jefe, esto es, José Mourinho, convencido de que el mundo del fútbol y sobre todo la UEFA se han vuelto contra él.
Hay que percibir la realidad en muy segundo plano para asegurar que no es importante para el Madrid un partido de vuelta de champions, y si lo es el destino de unas denuncias desestimadas por la UEFA, que para eso está. Entre otras cosas, para atender este tipo de cuestiones.
Puede que Mou, vía Karanka, quisiera desviar la atención para dar la imagen de equipo que acude al matadero, viendo que sus justas reivindicaciones no han sido atendidas. Se obvia aquí, claro está, el resultado de la ida, lo que deja la remontada blanca al pairo de una gesta histórica. Nunca un equipo ha remontado fuera de casa un 0-2 en la Liga de Campeones.
Pero hay que estar en muy segundo plano para perderse en expedientes, resoluciones y denuncias cuando hay tanto en juego. Mourinho sigue pensando que esta es la mejor manera de defender al Madrid, y con ello arrastra el crédito de toda una institución. En la rueda de prensa el que estuvo en el primer plano pero del más grande de los ridículos fue Aitor Karanka. Despreciar, por la razón que sea, un partido de esta índole no se puede hacer ni por cuestiones estratégicas ni porque te lo pida tu jefe.
Hay que ser muy ciego para no pensar que el Madrid está obligado a abrir la única puerta posible para superar la eliminatoria. Sea una sobre cien o una sobre mil la posibilidad que el fútbol le ha dado. Como en su momento comentó Preciado, si es en broma tiene en pase, si es por razones de estrategia, puede ser, pero si alguien dice en serio que la semifinal de champions para el Madrid ha pasado a un segundo plano, es que, definitivamente, aterrizó en el lugar equivocado.
JUAN CARLOS RIVERO.