Me cuentan que el presidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell, estuvo muy pendiente de las palabras de Cesc en Madrid donde acudió para presentar una fragancia de Ángel Schlesser. Cesc sabía que le iban a preguntar por su futuro, y algún amigo le había asesorado al respecto. El mismo amigo que el día anterior le protegió de entrevistas indiscretas aunque no pudo evitar que el jugador coincidiera a la hora de cenar en el mismo restaurante donde se encontraba el actual director del diario Marca. La fotografía salió al día siguiente junto al metre de un conocido local de la capital de España.
Rosell quedó decepcionado cuando escuchó que Cesc no se decantaba por ningún equipo y sólo se “mojaba” para hablar de las excelencias del Arsenal. El presidente azulgrana esperaba comentar al día siguiente en su rueda de prensa, además de aclarar cuentas pendientes con el Madrid, que tomaba el testigo dejado por el jugador y que el Barça le haría blaugrana. Sin embargo, no pudo decir nada parecido y se arrancó con una frase que dejaba en duda el futuro del jugador en el Barça: “Cesc no vale 40 millones”. El futbolista ha tomado nota. Tiene muy claro que no piensa dar el paso al frente que dio el año pasado, lo que le dejó en muy mal lugar ante su equipo. Y es en este escenario cuando el Madrid vuelve a retomar una operación que nunca ha abandonado. Podría ser que el director general del Real Madrid, José Ángel Sánchez, se haya puesto en contacto con el futbolista para asegurarle que el Madrid no escatimará esfuerzos por hacerse con el jugador. Cesc tiene más simpatía por el Barça, pero no puede obligar al Arsenal a elegir la peor opción si la diferencia económica es evidente.
Rosell tiene una difícil papeleta. Guardiola quiere a Cesc. Y así se lo hizo saber durante la renovación de su contrato como entrenador. Guardiola puso como condición que el Barcelona hiciera todo lo posible por el fichaje. Y si al final el jugador no acaba en el Barça la duda de Pep será razonable: ¿Rosell hizo de verdad todo lo posible por contratar a Cesc? De momento es una hipótesis. La realidad es que el jugador se despidió del Arsenal, Wenger sabe que le tiene que vender, su destino natural es el Barcelona pero el Madrid tiene ante sí la posibilidad de lograr una victoria demoledora ante su poderoso rival. Y ya sabemos que en los Madrid Barça de los últimos años no abundan las victorias blancas, luego intentarán no desaprovechar esta oportunidad. Tiempo al tiempo.
JUAN CARLOS RIVERO