Hace unos días coincidía con uno de los cracks del Barça. Se anunciaba ya el fichaje del brasileño Neymar por el Real Madrid al precio de 45 millones de euros y el futbolista misterioso se echaba las manos a la cabeza. El también le había costado un pico al Barcelona, pero en “estos tiempos que corren me parece una pasada” decía.
No es sólo Neymar, el Madrid también quiere al Kun, siempre y cuando no suponga entrar en guerra con el Atlético de Madrid. Además, el argentino satisface cien por cien al entrenador, Mourinho, mientras que lo del brasileño, digamos, es más institucional.
En realidad se enmarca en la búsqueda madridista, de un tiempo a esta parte, de un antídoto para el azulgrana Messi. Alguien que en algún momento, algún día, pueda destronar al astro argentino del primer puesto del fútbol mundial. Cristiano es muy bueno, es crack, pero parece estar un peldaño por debajo en ese olimpo que comparte con Messi. En el caso del Kun puede que los dirigentes del Madrid piensen igual que con el portugués, que por lo visto hasta ahora también está por debajo de su compatriota. Total que hay que intentarlo con Neymar que tiene condiciones, desparpajo y 19 años.
Podrían intentarse otras cosas para igualar y superar el potencial azulgrana, pero el Madrid se ha enfrascado en la lucha por encontrar alguien que haga sombra a ese “pequeño” argentino que amenaza con copar los balones de oro de la próxima década, demasiado para el Madrid, bueno, para este Madrid.
En vez de buscar sus propias armas el club blanco quiere una igual que la que cuida y mima Guardiola. Es una opción. Claro está. Cada uno tiene derecho a buscar el santo grial si le apetece. Lo difícil es tener éxito. Desde fuera, parece una lucha en vano.
JUAN CARLOS RIVERO