Un importante directivo del Atlético de Madrid cuyo nombre silenciaré para no dejarle en mal lugar me comentó en cierta ocasión que a sus jugadores les hacía falta la camiseta del Madrid. Me explico. Comentaba que algo tiene la camiseta blanca que desde hace mucho tiempo se echa de menos en los futbolistas del Atlético de Madrid, estaríamos hablando de eso que todo deportista debe tener para competir hasta el último instante.
Silencio el nombre porque la afirmación puede herir la sensibilidad de los seguidores del Atlético de Madrid, que si algo les desagrada es que le comparen con su eterno rival, y mucho menos si la comparación parte del mismo club rojiblanco.
A medida que se acerca el derby vuelvo a escuchar la estadística de los años que el Real Madrid lleva ganando estos partidos, va para doce consecutivos, y los lamentos atléticos sobre la imposibilidad de romper la racha.
Esta tendencia ha llevado a que los partidos ante el Madrid en el Calderón se planteen bajo un grado de excitación tal que acaba asfixiando a los propios jugadores locales. Y cuando el partido se juega en el Bernabéu la derrota se descuenta de antemano. No reconozco a Manzano diciendo, en la Agencia EFE, que van a jugar un partido feo, de interrupciones, cuyo objetivo es llegar con empate a los minutos finales. Me cuesta creer que el actual entrenador del Atlético plantee partido alguno bajo semejantes premisas. ¿Qué habrá escuchado durante estos días para darle la vuelta a su propia filosofía? Pues probablemente que al Atlético de Madrid le falta testosterona en estos partidos. Y volvemos al principio de este artículo.
Entiendo que el Atlético acuda al Bernabéu como a cualquier campo. Con ganas de ganar. Utilizando todas las armas deportivas a su alcance y cualquiera de las opciones posibles. Pero sin olvidar que hay equipo y buenos jugadores. Capaces de asustar a cualquier rival. Desde la inferioridad no se gana a nadie. Y me parece que la historia va en el camino de volver a repetirse. Una historia ya contada.
JUAN CARLOS RIVERO