
La costumbre extendida ya en casi todas las competiciones de aprovechar una fecha de sorteo para decidir los emparejamientos de las diferentes fases nos ha dejado un cuadro muy desigual en la Copa del Rey de fútbol. Digo que es una costumbre extendida porque la UEFA también aprovecha el sorteo de cuartos de la Champions para echar a suertes el camino hacia la final. Hecho el sorteo correspondiente en nuestra competición de Copa quedan dos cuadros de un nivel muy distinto.
Por un lado podría ser que el Español alcanzara las semifinales tras eliminar a un segunda, Córdoba, y a un primera Racing o aún peor, a un segunda B, el Mirandés siempre y cuando éstos acabaran con los cántabros que en la actualidad pelean para salir de los puestos de descenso en primera división. A la inversa, el Racing podría llegar a semifinales sin cruzarse en las dos siguientes rondas con ningún equipo de primera.
Y en ese mismo cuadro todo hace indicar que el Athletic es gran favorito para semifinales, si derrota a un segunda b, el Albacete, y luego se deshace del Mallorca o en su defecto de la Real Sociedad en una edición de derby vasco pero en versión copera y en cuartos.
En el otro lado del cuadro se han concentrado los equipos más en forma del fútbol español, lógicamente FC Barcelona y Real Madrid con la inclusión de un solo equipo de segunda, el Alcorcón. Mientras el Español o el Racing tienen en el camino un segunda, un segunda b y un partido entre ellos para llegar a semifinales. El Valencia, o el Sevilla, tendrían que eliminarse entre ellos en octavos, solventar los cuartos con Levante o Alcorcón, y cruzarse en semifinales con toda probabilidad con un Barça o un Madrid. Los dos grandes tienen un rival de primera en octavos, luego jugarían entre ellos en cuartos y de remate en semifinales se cruzarían con Valencia o Sevilla.
Como vemos hay caminos muy distintos para llegar a la gran final del 26 de Mayo, que podría disputarse el miércoles 23, si ni Madrid ni Barça llegan a la final de la Champions que se disputará el día 19. Esta vez la suerte no ha sonreído a los grandes, ha sido mucho más democrática y se ha aliado con los pobres, que también lo merecen.
JUAN CARLOS RIVERO