La ausencia de noticias deportivas que provoca el parón navideño en el fútbol se ha paliado con los acontecimientos en el club Atlético de Madrid. Su presidente, Enrique Cerezo, en una entrevista concedida a mi amigo Piculín en el diario As se quejaba de la falta de tranquilidad durante estos días y pedía un poco de sosiego y buenos resultados para 2012.
La destitución de Manzano y la contratación de Simeone han dado argumento a tertulias deportivas que no habrían pasado de volver sobre Mourinho, Guardiola, el Madrid, el Barça y los delanteros de la selección. Todo oscurecido por este Atleti que ha elevado la moral de todos los periodistas atléticos que son legión, especialmente en la capital de España. Casi todos los palos se han ido hacia el mando en plaza de la institución, que en el caso rojiblanco tiene un Presidente y un consejero delegado que es quien hace y deshace en el apartado deportivo, y con poco éxito dicho sea de paso.
El Atlético ha recurrido a Simeone, y los atléticos se han acordado del doblete. No es el primero de aquella fantástica temporada para el Atlético que tiene una segunda oportunidad. El primero que la tuvo fue el entrenador, Radomir Antic, y las cosas no salieron muy bien. Lo cierto es que el proyecto del pasado verano no ha cuajado, ni tiempo ha tenido para hacerlo. Y que ahora se confía en la testiculina de Simeone que parece un parche, que se convertirá en gran proyecto si los resultados acompañan como siempre pasa en el fútbol. Convertido en gran ídolo a pesar de su corto paso por el Atlético y su corta también experiencia como entrenador. Que sea algo más que un grito de animación, Oé, Oé, Oé el cholo simeone, dependerá de él, de sus jugadores y de los detalles. Si gana se llevará todas las fotos, si pierde se buscarán culpables en el palco. Lo real es que los proyectos deportivos hace tiempo que no cuajan en el Atleti. Y eso está por encima de jugadores y de entrenadores. Y no es precisamente Cerezo el responsable de la parcela deportiva. Así que, blanco o rojiblanco y en botella.
JUAN CARLOS RIVERO.