Pamplona es una ciudad de tradición blaugrana. Tengo buenos amigos allí, en especial Ángel María Ansó, el primer director del hotel Ciudad de Pamplona, y madridista confeso que no estaría muy de acuerdo con mi apreciación, pero de siempre se ha recibido con más simpatía al Barcelona que al Real Madrid.
Sucede que de un tiempo a esta parte el Barça no está respondiendo al cariño que encuentra en la capital Navarra y a los hechos me remito. La temporada pasada los blaugrana llegaban tarde a su partido en el Reyno de Navarra por la huelga de controladores y solicitaron el aplazamiento. Podían haber salido un día antes y entonces no habría habido ningún problema. Por un momento pareció que Osasuna no pintaba nada en la historia y al final y gracias a la comprensión local se demoró el comienzo del choque.
Ahora en el primer partido de los octavos de final de la Copa del Rey de fútbol se quejan los navarros del asunto de la gripe panzera de Messi por llamarla de algún modo. Yo creo que Guardiola no quería sacar ventaja ni mucho menos de la baja de Messi, ni engañar a Osasuna. No tiene mucho sentido, pero entiendo que Mendilibar se moleste, como así pareció en la rueda de prensa, y su presidente, Patxi Izco, también. A mi me parece más un asunto de descoordinación interna del Barcelona, del que se deduce falta de respeto para el rival.
Lo que si me parece más serio es el asunto del césped. El Barça pidió el cambio de fechas de la eliminatoria porque quería cambiarlo por completo. El Nou Camp no será el primer ni único gran estadio con problemas en su césped. Pedir cambios en la competición para arreglarlo a plena conveniencia no es de recibo. Los sorteos están para algo, implican a todos los equipos, y hay que respetarlos salvo que los dos clubes emparejados acuerden un cambio en el mismo momento, lo que a veces se produce. Sin embargo, la petición blaugrana pareció un capricho que olvidaba a su rival. Y eso no se lo puede permitir ni el Barça ni nadie, y en el caso blaugrana mucho menos con una ciudad tan amiga como Pamplona. Y para colmo de males el césped ya no se tiene que cambiar. Ahora se ha recuperado. Vamos, que esta vez en Camp Barça no han dado una.
JUAN CARLOS RIVERO