
El fútbol en twitter despierta grandes pasiones. Cada vez que en un partido con el Real Madrid o el Barcelona en juego se organiza la marimorena. Y si algún periodista, por ejemplo yo, decide dar su opinión sobre alguna jugada hay que echarse a temblar. No intento tomarme el asunto a broma. Se dicen auténticas barbaridades para acusar de madridista, catalán, barcelonista, y muchas cosas más que son irreproducibles. Algunos se acuerdan de mamá y otros de papá, que poco o nada tienen que ver en el asunto.
Es una pasión desenfrenada que acaba normalmente en el insulto. Además se aprovecha para recordar campañas mediáticas de uno u otro signo. En fin, un sinsentido.
Twitter es una estupenda herramienta para intercambiar información y opiniones. Intentar rebatir el contenido de los 140 caracteres de cada twit con un deseo de despido fulminante de la empresa en la que trabajas no tiene mucho que ver con las ventajas de esta red social. Pero hay mucha gente que escribe cosas de las que debe arrepentirse después, eso quiero pensar.
Os digo esto porque el pasado fin de semana hubo acciones polémicas en los dos partidos de los grandes. Que Xavi comentó que los árbitros no les estaban favoreciendo justo una semana después de que Guardiola no quisiera decir ni mu de una decisión que les perjudicó frente al Espanyol. Los azulgrana, o mejor su entorno, comienza a ver una mano extraña donde antes la habían visto desde el lado madridista. Una mano que por lo que se ve va cambiando de acera sin motivo aparente.
Nunca he creído en las campañas arbitrales. Creo, sin más, que los árbitros se equivocan y la última jornada de liga ha sido un ejemplo claro. Hasta vimos a un árbitro, Turienzo, llevarse un pelotazo por estar en medio como el jueves. Mal situado, lo que en su caso es una mala costumbre. Se nota cierto despiste en el colectivo arbitral. Han vivido bajo las ruidosas protestas de Mourinho, ahora los tambores de guerra suenan en Barcelona. Más presión para unos colegiados de por si puestos en el punto de mira por parte de todos. Ahora cada vez que tengan que pitar una acción comprometida con el Barça o el Madrid será como para echarse a temblar. Y seguirá el lío. No tengo duda alguna.
JUAN CARLOS RIVERO