Desde que Ángel Torres, presidente del Getafe, decidió no renovarle, a Míchel no han parado de llegarle ofertas. La última fue la del Zaragoza, sumido en una grave situación deportiva e institucional. Michel estuvo reunido con el presidente del equipo aragonés, Agapito Iglesias, y otros componentes del staff maño. No hubo acuerdo. Aunque Agapito quedó impresionado con la claridad de miras y la honradez de su candidato a entrenador. Michel no fue a Zaragoza por respeto a su profesión y al conjunto de Aragón. No fue un problema de dinero. Simplemente no vio los mimbres necesarios para desarrollar su trabajo tal y como consideraba esperaba la afición de La Romareda, y dijo no.
También se ha puesto en contacto con él, el Villarreal, el Betis y ahora el Sevilla. Entre medias, varias ofertas del extranjero. Siendo como es un entrenador novel a todos ha escuchado y a todos ha ofrecido respuestas meditadas. Ha valorado todas las condiciones. Como es natural durante todo este tiempo no ha dejado de ver fútbol. En su vida pensar lo contrario es un imposible, analizando equipos, atendiendo a los periodistas, colaborando en algunos medios, siempre hablando de fútbol. Dejando el sello de su facilidad para analizar un deporte que domina en todos sus extremos. Como el mismo reconoce ya no ve los partidos como un futbolista, los observa, aprende y disecciona como entrenador. Allí, en el salón de su casa, junto a su hijo Álvaro, que podría ser el mejor de sus ayudantes, y observando desde la distancia a su otro hijo, Adrián, que a medida que pasa el tiempo está logrando algo que todos le pusimos imposible, demostrar que se puede ser Adrián sin necesidad de ser un hijo de González.
Michel quería seguir en Getafe aún cuando sabía que su presidente no le quería. Ahí se rompió su trayectoria de entrenador tras dos temporadas y cinco partidos con el Geta en la Liga de Fútbol en primera, y un año en Europa. Con el equipo madrileño Michel logró su record de puntuación en primera, aunque sus enemigos, muy activos, le recuerdan la segunda vuelta de su última temporada. Lo buena que fue la primera no les interesa.
Qué se le va a hacer. Mientras viajaba a Sevilla seguro que Michel ya estaba pensando en la alineación del lunes que viene en Anoeta. Al Pizjuán va cargado con su ilusión, su conocimiento y su oficio. Allí, en las buenas y en las malas, jamás dejará de reconocer que él no es nadie sin los elementos claves de este juego: los futbolistas. Lo que el fue en los mejores años de su vida.
JUAN CARLOS RIVERO