El rostro desencajado, la mirada perdida, duele ver así a Maradona pero esa era su imagen en el banquillo de Argentina mientras Brasil iba soltando uno a uno los tres látigos que han pulverizado otro pedazo de su infinita leyenda. Mi memoria no recuerda la imágen viva de alguno de los cuatro grandes. No he visto a Di Stéfano, recuerdo vagamente a Pelé, Cruyff...
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