
Por Alfonso Celemín:
Sé que Diego Armando Maradona
no ha sido un ejemplo fuera de los estadios de fútbol, que ha llevado una vida entre tinieblas y en la más absoluta oscuridad, echando mano de
las drogas y el alcohol que le están destrozando como ser humano. Pero me alegro que se haya recuperado después de estar al
borde de la muerte por una hepatitis tóxica agudizada por el alcoholismo que le ha tenido ingresado en una clínica más de 40 días… Y me alegro, por
lo que Maradona ha significado en el fútbol.
Ha sido, a mi entender, el mejor de todos los tiempos,
el numero uno. Ha sido el Dios del fútbol…. Lo lamentable es que su grandeza como jugador lo está dejando en segundo plano para dar paso
al otro Maradona miserable, en el que prevalece su personalidad más negra que le lleva al camino de la perdición y lo que puede ser aún peor, a la
tragedia.
Ahora Diego Armando Maradona ha reaparecido en el famoso programa de la televisión argentina ShowMath donde, con la voz temblorosa, rígido y sudoroso, hizo una permanente
declaración de supervivencia: “ ¡Estoy vivo y quiero seguir viviendo!. No voy a morir. Voy a vivir”.
Una vez más hizo propósito de enmienda, pero ya
casi nadie le creé. Maradona por lo que fue, debería ser un ejemplo para todos y sobre todo para esos niños que vieron como
su gran ídolo se descomponía. De nuevo tiene la última palabra. El tiempo se le va acabando. Está ante el partido más importante de su vida. El, que siempre fue un vencedor,
debe saber ganarlo.