
Por Alfonso Celemín:
Retener a Eto’o y Ronaldinho (uno de los dos se terminará marchando con la llegada de Henry) y reforzar el equipo, es evidente que en el Camp Nou habrá un antes y un después de esta nefasta temporada en la que aspiraba a seis títulos y sólo consiguió la Supercopa de España, que era el menor de todos ellos.
El gran pecado de los azulgranas ha sido la relajación que siempre produce la victoria. La consecución de tres títulos consecutivos (dos ligas y una copa de Europa) les saciaron el hambre y algunos comenzaron a mirar por encima del hombro a los demás. Sobre todo alguna de sus estrellas, como Ronaldinho que prefirió el gimnasio antes que entrenar.
Su espíritu de sacrificio ha sido escaso, con el agravante de que su equipo lo necesitaba más que nunca porque había padecido las graves lesiones de Eto’o y Messi.
Ronaldinho aunque ha marcado 21 goles,
ha sido el claro ejemplo de la dejadez en el fútbol. La caída del imperio azulgrana recuerda mucho a la el imperio galáctico del Real Madrid. Los mismos vicios y pecados. La enfermedad del campeón, el mal de altura que casi siempre se cumple.
Era algo que se veía venir pero que n
i Laporta, ni Rijkkaard, ni nadie quiso ver todos estaban subidos al carro del triunfo y la gloria les cegó. Después del doblete de la pasada temporada, hubo hasta siete advertencias antes del fracaso.
Primer aviso: una larga gira en julio sin apenas entrenamiento.
Segundo aviso, en agosto, en Mónaco el Sevilla destrozó a Barcelona en la final de la Supercopa Europea.
Tercer aviso, octubre en el Bernabeu, el Real Madrid en plena crisis le da un buen repaso.
Cuarto, derrota en la Intercontinental frente al Internacional de Porto Alegre.
Quinto aviso, marzo eliminación en la champións a manos del Liverpool que fue superior.
Sexto, en mayo fuera de la copa tras el escandaloso 4-0 del Getafe. Y
séptimo aviso, empates del Betis y del Espanyol en el Camp Nou que hacen que Real Madrid le gane el pulso por la liga.
El Barcelona había muerto de éxito.Además del fracaso deportivo, ha habido mal ambiente en el seno del vestuario azulgrana.
Las envidias y los celos provocaron un distanciamiento entre las dos grandes estrellas: Eto’o y Ronaldinho.La convivencia entre estos dos jugadores para el futuro se nos antoja un serio problema.
Uno de los dos sobra, y más si finalmente llega Thierry Henry. Si el Milán insiste, no descarten el traspaso del camerunés.
Para la próxima temporada, J
oan Laporta ya ha encontrado la solución: Mas disciplina y más mano dura, amen de una exigencia mayor en los entrenamientos. Además de llevar a cabo una pequeña revolución en el capitulo de bajas (Deco pagara los platos rotos) Abidal, Touré y Henry serán las savia nueva que sirva de revulsivo.