
Por Alfonso Celemín: El Sevilla, sin discusión alguna, ha sido
el mejor equipo de año. No sólo en nuestro país sino también en todo el continente. No en vano goza de la catalogación oficial de mejor equipo del mundo por la Academia del fútbol, la IFFHS.
El sábado en el Bernabéu volvió a festejar un triunfo, la copa del Rey que la ganó apuradamente y pidiendo la hora.
El equipo ha llegado tras una larga temporada sin fuelle. Con 64 partidos en sus piernas los sevillistas han terminado con las fuerzas muy justas y con el oxigeno puesto, pero tuvieron suficiente para alzar la copa.
El equipo de Juande Ramos
tuvo la suerte de los campeones, porque le Sevilla ya lo es. Ha entrado en el selecto grupo de los equipos campeones y todo lo que ello conlleva. En dos temporadas consecutivas ha sido dos veces campeón de la UEFA, campeón de la Supercopa de Europa y campeón de la Copa del Rey… Desde luego más no se puede pedir.
El Sevilla ha sido el equipo español del año y lo ha cerrado, en el año de su centenario, con un broche de oro.
Conseguido el reconocimiento de todo el mundo, ahora llega lo más difícil, mantenerse. Algo que conseguirá si mantiene a su columna vertebral formada por su fenomenal técnico Juande Ramos; así como los jugadores Alves, Poulsen, Kanouté y Navas; y por supuesto a su secretario técnico, Monchi, el descubridor de futbolistas que siempre triunfan.
Alguno de estos jugadores, concretamente
Alves, es difícil que puedan seguir ante los cantos de sirena que le están llegando.
El Real Madrid va a pujar por él. En cuanto al futuro de Juande Ramos, ya veremos. Igual lo vemos en uno de los grandes.
Pase lo que pase,
el Sevilla ha hecho historia y ha puesto los cimientos para mantenerse entre la élite. ¡Enhorabuena!