
Por Alfonso Celemín: Ya les comenté en mi anterior columna que Pedja Mijatovic, el director deportivo del Real Madrid, en la junta directiva del equipo blanco reunida para dar oficialidad a la destitución de Fabio Capello,
les había lanzado un órdago: él ó Miguel Angel Portugal, quién acababa de llegar a la secretaria técnica por deseo expreso del presidente Ramón Calderón.
El montenegrino, un duro hueso de roer, entendió el fichaje de Portugal como una injerencia en su trabajo y una pérdida de poder por lo que montó en cólera y urdió un plan. Si la junta directiva y sobre todo Ramón Calderón querían que diese la cara y se comiera el marrón de anunciar ante los medios de comunicación la despedida de Capello,
le tenían que renovar la confianza perdida y darle de nuevo plenos poderes. Dicho y hecho.
La Junta directiva, y sobre todo Ramón Calderón, necesitan
una cabeza de turco por si las jugada les sale mal.
Mijatovic será el parapeto por si a la larga tienen que culpar a alguien por la decisión tan arriesgada que han tomado.
Cómo decíamos ayer…
Uno de los dos sobraba y Portugal es quién queda fuera. Mijatovic, de momento ha ganado la batalla. Su equipo de trabajo no se toca por lo que
Míchel, y me alegro especialmente porque está haciendo un buen trabajo,
seguirá al frente de la cantera, pero no entrenará al Castilla. Sobre Miguel Angel Portugal que había dejado al Racing con la ilusión de volver al Real Madrid,
silencio administrativo. Por el momento se queda fuera del organigrama técnico del Real Madrid. Hoy por hoy
no tiene sitio.
Pedja Mijatovic ha ganado el primer asalto de una batalla que va a ser cruenta; y afrontara su segundo proyecto. Pero el despido de Capello va a suponer un serio desgaste para todos los implicados, sobre todo para Calderón y Mijatovic.
El fichaje de Schuster como entrenador se hará oficial en breve.