
Por Alfonso Celemín:
Hace un año que se celebraron las elecciones más polémicas del Real Madrid, en las que se anuló el voto por correo, existieron sospechas de casi todo y hubo suspense final porque no se sabía si finalmente habría presidente. Fue una noche, recuerdo, muy confusa de mucho movimiento, mucha palabrería y muy malas maneras… Fue una noche en la que ganó Ramón Calderón. La incertidumbre de aquel día electoral le ha acompañado durante su primer año de mandato.
En las fotos de aquel día se ve a un hombre elegante, fresco pero ya con cierto rictus de preocupación, como presintiendo lo que se le venia encima. En las últimas fotos se le sigue viendo elegante pero con una cara en la que se nota que el tiempo no pasa en balde. Son las huellas del duro año que ha pasado.
Comenzó con polémica y ha acabado como triunfador. Y en medio, ni un minuto de tranquilidad… En estos 365 días a Ramón Calderón le ha sido imposible encontrar la paz, que no el éxito. Frente a todo y cuando más sólo parecía encontrarse, ha cerrado su primer año a lo grande.
La milagrosa pero legítima victoria liguera, completada con el título de baloncesto, le ha significado un bálsamo personal en el seno institucional. Tambien una dosis de prestigio acompañada de una lección. Aúnque ahora está más comedido, sigue dejandose ver demasiado. El presidente madridista nunca pudo imaginar que iba a acabar la temporada con tres títulos: liga fútbol, liga ACB y la ULEB. Porque ha sido un año de peleas y de inquietud. Le costó mantener el equilibrio en su junta directiva. Se peleó con los jugadores por un exceso verbal y en el tramo final dejó abandonado a Fabio Capello y a punto ha estado de dejar de lado a Mijatovic.
A partir de ahora, y una vez instalado en el éxito, no le van a perdonar ni una… Y más aún después de correr el riesgo innecesario de despedir a Capello. Algo que le puede costar muy caro. Pero, dado que la experiencia implica sabiduría, seguramente a partir de ahora Ramón Calderón será mejor presidente y si no será condenado. El Bernabéu dará su veredicto…