
Por Alfonso Celemín:
Una
selección brasileña antinatural, poco fantasiosa y filigranera, marcada por el sello robusto de Dunga, conquistó la Copa de América contra todo pronóstico al batir sin paliativos a una Argentina triste y desencajada.
Dunga y su estilo han sido los grandes triunfadores. Cuestionado por la torcida y vapuleado por la prensa de su país,
el seleccionador sale victorioso de esta copa América porque el resultado no ofrece dudas.
Ha metido la pizarra en la cabeza de sus jugadores y el resultado ha sido
un Brasil rocoso al más puro estilo europeo, de poco toque que defiende en su campo sin ruborizarse y que busca el contragolpe a velocidad de vértigo.
Nada hay que reprocharle a Dunga: ha ganado,
sus jugadores le obedecen y sacó el máximo rendimiento de una selección brasileña que era el equipo B. Las grandes figuras estaban ausentes…
El gol de Baptista resume perfectamente lo que quería Dunga de su equipo: un robo, un balón largo, la llegada de Baptista, su recorte y el disparo…
Argentina, no encontró su patrón de juego, por la sencilla razón de que no la dejaron y porque Brasil maniató a sus mejores jugadores. A Riquelme le asfixiaron y le hicieron sentirse incomodo. Lo mismo le sucedió a
Messi que sólo ofreció pequeños fogonazos. No seré yo quien discuta la enorme calidad y clase de
Messi, pero
suele desaparecer de los grandes combates con mucha frecuencia. Se trata de un magnifico jugador pero todavía no está entre los grandes. Los llamados craks aparecen siempre en las grandes ocasiones, y contra Brasil se escondió.
Argentina pagó cara la ausencia de sus dos estrellas:
Messi y Riquelme. Había hecho el mejor fútbol del campeonato y le demandaban una exhibición. Pero este tipo de obligaciones no son el fuerte de Riquelme. El jugador más particular de Argentina sólo juega bien si es feliz y en Maracaibo, Brasil no le dejó encontrar la felicidad. A los argentinos les fallaron las individualidades y el equipo.
En cambio Brasil fundamentó la victoria en el compromiso de todo el conjunto. No deja de ser llamativo que el triunfo brasileño se cimentara en su portero, en dos laterales rocosos y en la potencia de Baptista, que sale muy reforzado. El Real Madrid debería plantearse su futuro. Yo me lo quedaría.
¿Y Robinho? Tambien estuvo desaparecido en combate, pero ha sido junto a Dunga, el gran triunfador del Torneo: máximo goleador con seis tantos y declarado mejor jugador.
Ver para creer: Brasil cambiando de estilo, dejando de lado el “jogo bonito” y a la italiana, es decir presionando, defendiendo a muerte y con contragolpes rápidos, volvió a ganar la Copa América.
Moraleja: para ganar títulos hace falta algo más… que tocar bien y hacer un juego preciosista.