
Por Alfonso Celemín:
El Real Madrid de Bernd Schuster comenzó a caminar en Irdning (Austria), donde está llevando a cabo el plato fuerte de la preparación para una temporada que se presume intensa y cargada de adrenalina.
El alemán, que les está cambiando el libreto que les impuso Fabio Capello, se aplica en caer bien al vestuario que el italiano logró unir. Unión que a la postre sirvió para que el Madrid consiguiese su titulo de liga numero 30. Schuster tendrá que conseguir al menos igualar a Capello para no fracasar. No habrá excusas, y lo sabe.
Schuster, que conoce el terreno que pisa y que sabe lo que se cuece en la cocina blanca, como primera medida ha pedido el amparo del capitán, Raúl a quien nada más firmar como entrenador del Real Madrid, pidió que le “echase un cable ante lo que se le avecina”. Esta frase puede tener graves consecuencias. Si el futbolista no rinde en el campo adecuadamente, el entrenador no podrá relegarlo porque seria contradecirse. En estas ocasiones, lo que si puede ser importante es la ligazon entre el entrenador y la plantilla, y en ello siempre tiene que ver la actitud del jefe de la misma.
Raúl se ha convertido en el gran debate del madridismo. Es la historia viva de un pasado importante y, sin embargo, desde hace al menos dos temporadas, su participación en el juego del equipo no ha sido ni la mitad de lo que fue en tiempos pasados. Pero, por su veteranía y su historial, tiene mucho peso dentro del vestuario y es allí donde las más de las veces necesitan apoyo los entrenadores. Es sabido que las discrepancias entre jugadores y técnico acaban condenando a éste.
Los socios del club le tienen un gran respeto y no suelen convertirlo en el centro de sus iras cuando los resultados no acompañan y él ha sido de los que menos ha a aportado. A su favor tiene sus antecedentes.
Con cada cambio de entrenador en el Real Madrid, se produce el mismo fenómeno. Cuando los seguidores creen que esta vez sera carne de banquillo, el mister de turno se confía a él y lo hace. como Schuster, públicamente.
Capello consideró a Raúl el alma del equipo; y Schuster parece que se ha querido acoger a sagrado anunciando su dependencia del capitán.
Schuster, sabe donde está, ha sido cocinero antes que fraile.