
Por Alfonso Celemín:
Luis Aragonés, parece que ha perdido parte de su encanto como entrenador. El fracaso en el último mundial y la poca dignidad que mostró al no dimitir, le persigue. Si a esto añadimos el juego rácano que el equipo español está desplegando, se entenderá que esté continuamente en el disparadero y cerca de irse por la puerta trasera.
Luis que durante muchos años ha tenido el respeto de los medios de comunicación a pesar de que de vez en cuando ha tenido alguna salida de pata de banco, sabe que ahora no tiene el predicamento de esos mismos medios y mucho menos de la afición que lo ve como una rémora. El seleccionador, que no es tonto, lo sabe y ha puesto fecha a su salida: Después de la Eurocopa del 2008, si es que nos clasificamos, algo que está por ver.
Vicente del Bosque es el que suena para ser su sustituto. Fernando Hierro, nuevo en la Federación Española de Fútbol, es el principal valedor del que fuera técnico del Real Madrid. Sabemos que no es el momento adecuado para contar todo esto, pero no podemos sustraernos a la actualidad.
Por todas estas circunstancias, Luis está tenso y nervioso, y se le nota en la convivencia diaria con los internacionales que comienzan a perderle el respeto. Sirva como botón de muestra las declaraciones de Casillas al diario Marca: “En Islandia hicimos lo que nos dio la gana”. En esta frase clara y contundente se resume perfectamente el estado actual de las relaciones seleccionador- jugadores, que no pasan por un buen momento. A unos, los tiene preocupados e inquietos, por cortes de manga que no vienen a cuento, y a otros, enfadados como a Torres, por ser sustituido frente a Islandia cuando perdían por 1-0. Es un capitulo más en la relación amor-odio que se tienen Luis y Torres.
La sensación que hay que es el otrora implacable Luis Aragonés, ha perdido el control, y que ya no goza de la confianza de los jugadores. Hay cierta tensión en el ambiente. Lo que esperamos es que contra Letonia, todo se olvide y la aguas vuelvan a su cauce.