
Por Juan Carlos Rivero:
España gana a Letonia por dos goles a cero y cumple el trámite. Hace su trabajo pero no un buen trabajo. Las imágenes de televisión nos reflejan a un Luis Aragonés cabizbajo, parece enfadado, tan serio como siempre pero algo mas amargado. El partido acaba y Luis enfila el camino hacia los vestuarios a toda velocidad.
Atrás queda un mal partido, otro más de la selección. El público incluso la toma con Torres porque el seleccionador decidió cambiar a Villa que estaba jugando mal. Se escuchan algunos pitos hacia el juego de la selección y Luis sigue serio en el banquillo.
Y llega la explosión. El berrinche. Algo pasa en el vestuario de España cuando acaba el partido. Luis sale del vestuario y no atiende a la prensa, algo insólito después de un partido. Tras el van los directivos de la Federación Española de Fútbol, encabezados por su presidente, Angel María Villar. Nadie habla. Después los jugadores tampoco quieren saber nada con la prensa, sólo hablan los veteranos, Casillas, Albelda...
Puede que la selección de fútbol no soporte la comparación con el baloncesto, puede que no soporten las críticas, los pitos, las sospechas sobre su rendimiento y su auténtica valía. Puede que no soporten la presión. Si es así, puede que España merezca otra selección, y, sobre todo, otro seleccionador.