
Por Alfonso Celemín:
En los tiempos que corren en el fútbol actual, es muy difícil que un presidente sea capaz de prescindir de la estrella de su equipo. Joan Laporta, no es ajeno a esta premisa. El présidente azulgrana que no tuvo el valor de traspasar a Ronaldinho al finalizar la pasada temporada, tal vez tenga que hacerlo ahora forzado por las circunstancias que rodean a Ronaldinho, ahora más que nunca en el ojo del huracán. En realidad lleva todo el año siendo el protagonista de un gran debate que en estos días se ha calentado hasta el extremo de ser una cuestión de estado en el Barcelona.
Elevado a los altares del barcelonismo hace apenas dos años con la consecución de dos Ligas y una Copa de Europa, siendo el alma del equipo; actualmente atraviesa su peor momento y no se descarta buscarle una salida. Tanto el club, como el jugador no se soportan. El Barcelona duda de su profesionalidad y el brasileño, que ve una mano negra en el club que está filtrando su vida privada, ha activado a su entorno para marcharse. Algo, que sinceramente uno lamentaría, al tratarse de un jugador excepcional. Sería una gran perdida para el fútbol español. Pero si nadie lo remedia está más fuera del Barça que dentro.
Independientemente que desde el club azulgrana se estén filtrando aspectos de su ajetreada vida nocturna, con salidas en horario prohibido, lo cierto es que la estrella brasileña además de lo que se dice que duerme poco, falta a los entrenamientos con frecuencia. Un día le echaron las cuentas de sus ausencias en la sesiones de trabajo y fue de escándalo.
Está claro que no está en forma, no rinde lo que se espera de un crack como él y ahora se abstiene de jugar con la excusa de una lesión muscular. Tal vez sea verdad pero dados los antecedentes es natural que exista duda. Ronaldinho da la impresión de que ya ha cumplido su ciclo en el Barcelona y el club tendrá que darle la mejor salida posible. El final de la película parece escrito. Ya pasó, entre otros, con Maradona y Ronaldo.
Algo debe tener el Barcelona porque sus grandes estrellas siempre suelen salir por la puerta falsa. ¿Qué será? No lo sé. Tal vez sea la propia idiosincrasia de ser más que un club que engulle el ego de los grandes astros. El Barça está por encima de cualquier jugador, lo dice su gran ideólogo Johan Cruyff. El caso es que la mayoria de sus grandes jugadores abandonaron la entidad de mala manera… Prueba de ello es Luis Suárez, quién tras algunos problemas, en 1961 dejó al equipo azulgrana para irse al Inter. Una de las salidas más sonadas fue la de Diego Armando Maradona, traspasado al Nápoles después de dos campañas convulsas en el Camp Nou. Tambien tuvo problemas otra estrella de los años 80, Schuster. El alemán aguantó ocho temporadas y acabó en el Real Madrid por desavenencias con el entonces presidente azulgrana, José Luis Núñez. Laudrup, también pasó por ese mal trago. Al igual que Romario, a quien perseguía la polémica por su vida amorosa que le hizo apartarse de la senda del trabajo.
Más reciente es el caso de Ronaldo, un enfrentamiento con Núñez acabó con sus huesos al Inter. Después de marcar 34 goles en 37 partidos… Tampoco tuvo una despedida acorde con su rendimiento Rivaldo, que tras cinco temporadas se fue en silencio.
¿Será Ronaldinho el siguiente en salir? Tal y como están las cosas, no les extrañe. Ronaldinho no parece que ahora sea feliz en la Ciudad Condal. Y como se acostumbra en estos casos, ya han surgido los rumores sobre su futuro. El último llega de Inglaterra, en donde afirman que el hermano del jugador ha llamado al Chelsea para que reactive las negociaciones para su traspaso. La operación según dice el diario “The Sun”, rondaría los 70 millones de euros. En Italia, por otra parte, lo sitúan en el Milán. Son rumores que si nadie lo remedia pueden hacerse realidad.
Yo que el Barcelona, me lo pensaría, Ronaldinho es un fuera de serie que todavía no ha dicho su última palabra en el fútbol. Joan Laporta-Rijkaard y el propio Ronaldinho deberían reunirse para desfacer entuertos. No me puedo creer que todo este turbio asunto no tenga solución. Pero eso si, todos y sobre todo Ronaldinho, tiene que poner de su parte.
Hasta el próximo capitulo…