
Por Alfonso Celemín:
Siempre nos pasa lo mismo. Hacemos un buen partido frente a Dinamarca, sobre todo la primera parte, y ya nos subimos a las alturas y empezamos a mirar por encima del hombro… Y todos o casi todos, instalados en esa especie de Torre de Babel, nos cubrimos de orgullo con nuestra selección española de fútbol. Y sin apenas ruborizarnos ya cantamos las excelencias de la roja: “Que así si podemos llegar”. “Que si la España de los jugones" "Que si ha nacido un nuevo estilo…etc, etc. Vamos, que con sólo un buen partido que hemos jugado a lo largo de todo el proceso de clasificación ante la todopoderosa Dinamarca, una potencia europea, ya somos claros favoritos para la Eurocopa del 2008 que se disputara en Austria y Suiza. La historia se repite, y lo peor de todo es que no escarmentamos. En esta ocasión, a un servidor no le engañan…
Ganar a Dinamarca ha supuesto un nuevo hito. De nuevo la euforia se desata y la mayoría vuelve a creer en el equipo español. Otra vez se empieza a vender humo… Otra vez volvemos a ser grandes… Otra vez somos fuertes. Como en anteriores ocasiones, se lanza al mercado la idea de que con este equipo se puede aspirar a ganar la próxima Eurocopa… Pues que quieren que les diga, que a mí no me vuelven a engañar.
Por un buen partido que tampoco fue la octava maravilla no me van hacer cambiar de idea. Ni somos favoritos y un mucho menos estamos entre los mejores…Tengamos los pies en el suelo. Me da la sensación que en esta España futbolera de nuestros amores, nos conformamos con poco. Sacamos pecho por nada, por tener casi en la mano la clasificación en un grupo (Irlanda del Norte, Suecia, Dinamarca, Letonia y Liechtenstein), selecciones todas ellas que están entre las peores de Europa.
El partido contra los daneses fue bueno, pero no tanto. En la segunda parte nos encerraron en nuestra área y Casillas nos salvó de sufrir… eso,y el gran gol de Riera. Aunque con Cesc, Xavi y sobre todo con Iniesta se abre una puerta a la esperanza y posiblemente a un nuevo estilo. Pero tiene y debe haber continuidad. Que todo no se quede en un sueño de una noche fria de otoño.
La victoria en Aarhus fue balsámica tras la tempestad que levantó Luis Aragonés con sus olvidos y los desmanes verbales a un reportero disfrazado de Raúl, que puso en evidencia las fobias del seleccionador. La euforia y el desengaño es patrimonio de la selección española.. Hemos visto los mayores triunfos como el tan simbólico de Wembley y la entusiasmante victoria frente a Dinamarca en Queretaro, pero tras cada momento de entusiasmo ha habido que padecer la maldición de los cuartos de final, en el mejor de los casos.
Insisto, para cambiar de opinión, me tienen que convencer en la próxima Eurocopa. Mientras tanto, escepticismo. Ante la euforia creciente en aficionados y medios de comunicación, yo me apunto a la moderación.