
Por Alfonso Celemín:
Últimamente, cada vez que juegan Sevilla y Real Madrid, aparece la ira y los malos modos que hace el aire casi irrespirable. Existe un nivel de excitación que supera la barrera de lo permitido, y que unos y otros alimentan con sus declaraciones y actitudes… Es hora de que clamemos por la prudencia para que después no nos tengamos que lamentar… Lo único que se está fomentando con todo esto es la violencia. Todos somos un poco responsables. Jugadores, directivos y entrenadores deben meditar antes de hablar.
Lo sucedido en el partido Sevilla-Real Madrid, con agresividad entre los jugadores, menosprecio en el palco hacia directivos del Real Madrid, y posterior ataque al autobús del equipo blanco, no debe volver a suceder. Unos y otros no ayudaron en nada para que solo fuese un partido de fútbol. Y en medio de la polémica que suscitó el partido, de nuevo aparece en el horizonte, el irrefenable Bernd Schuster, que a muchos debe sorprender tanta fácilidad para levantar las iras de los rivales, pero a un servidor que lo conoce desde su época de jugador, no.
El alemán no lo puede remediar. Lo que piensa lo dice, caiga quien caiga y pese a quien pese. Schuster es así, o se le acepta ó se le rechaza. No hay término medio. La polémica le acompaña donde quiera que vaya. A comienzos de los ochenta se borró de la selección alemana con cajas destempladas diciéndole al entonces seleccionador germano Derwall que tenia asuntos más importantes en su vida; al Barcelona en 1986 lo dejó tirado cuando abandonó el Sánchez Pizjuán en medio de la final de la copa de Europa contra el Steua de Bucarest, antes de marcharse en taxi; y a Ramón Mendoza lo dejó compuesto y sin gira a Estados Unidos, cuando el Madrid se disponía a coger el avión. Genio y figura hasta la sepultura, pero una vez instalado en el poder como entrenador del Real Madrid, tiene que ser más responsable. Tiempo después, Schuster sigue diciendo lo que piensa, pero en el Madrid le insisten en que piense lo que dice y que modere su lenguaje. Un consejo del que no hace caso. Pero el club, con muy buen criterio le ha llamado al orden y le ha pedido moderación en sus declaraciones. Ya veremos si lo cumple.
Schuster, en las últimas semanas pertenece al gremio de los malhumorados, de quienes parecen reñidos con el mundo. En sus ruedas de prensa ha comparecido con gesto hosco y palabras despectivas. El técnico madridista no digirió bien la derrota en Sevilla, y cargó la culpa de la derrota en el colegiado. Si Schuster considera que Alvarez Izquierdo perjudicó a su equipo está en su derecho. Lo intolerable es que justifique su mal arbitraje diciendo que es catalán… Este árbitro es el mismo que pitó el Real Madrid-Almeria, donde perjudicó claramente al conjunto almeriense. En el partido contra el Sevilla, tal vez se excedió en la expulsión de Sergio Ramos, pero también privó a los andaluces de un penalti de Diarra a Navas. Justificar la derrota en el arbitro, es de mediocres… Lo que tiene que hacer es mirar a su propio equipo.
A la felicidad de Valencia, ha seguido la gran decepción de Sevilla. No resulta decepcionante perder contra un buen equipo como el Sevilla, sí lo es hacerlo sin disparar ni una sola vez a puerta. Este detalle es inadmisible en un equipo como el Real Madrid, le guste ó no Schuster, que puede decir cuanto quiera, pero el club también está en su derecho de llamarle la atención, cosa que ya ha hecho; pero eso si con muy buenas maneras. Primer aviso.