Por Alfonso Celemín:
Vaya
de antemano que nos satisface enormemente la clasificación de España
para estar en Austria y Suiza el próximo verano. En los últimos
partidos la selección española ha estado a
la altura que le corresponde, dominando y templando a Dinamarca y
Suecia. Hemos hecho lo que teníamos que hacer. Ya estamos donde tenía
que haber estado sin necesidad de haber tenido que sufrir ante
selecciones como Irlanda ó Islandia, que nos sacaron los colores y
provocaron el divorcio entre el seleccionador, la afición y los medios de comunicación.
La noche del Bernabéu fue muy hermosa, porque el equipo español vuelve a comunicarse con la afición y a tener su apoyo. Ante
Suecia, el combinado nacional volvió a mostrar su mejor versión
futbolística con un juego armónico, colectivo y dinámico en el que el
balón se ha convertido en el gran protagonista. Luis Aragonés ha
encontrado una buena alternativa táctica con ese 4-1-4-1 al que las
cualidades de los llamados pequeños grandes jugadores como Xavi,
Iniesta, Cesc y Silva, se acoplan a la perfección… Todo, sí, ha sido
maravilloso pero de ahí a decir ya que tenemos un equipazo para ganar
la Eurocopa, media un abismo.
Y
es que no escarmentamos. Hacemos dos buenos partidos, cumpliendo con la
obligación de ganar a dos equipos netamente inferiores y ya vamos a
ganar la Eurocopa. Pues qué quieren que les diga, después de tantos
fracasos y tantos chascos, no tengo argumentos para poder decir
que España es una de las favoritas para conseguir la próxima Eurocopa
que se celebrara en Austria y Suiza… No caeré en la tentación de
subirme al carro del triunfalismo… La Selección parece haber recuperado la confianza en sus posibilidades y
la esperanza en su futuro en la próxima gran cita continental del
fútbol. Pero nada más. Ahora, simplemente se ha hecho un guiño a la
esperanza y a la ilusión… Soñar no cuesta nada