Raúl,
de por vida. Esa es la intención del Real Madrid que ha iniciado
conversaciones con el capitán para ofrecerle un contrato vitalicio que
tendría como culminación un puesto de alta responsabilidad en el área
del club que él mismo elija.
El jugador está encantado con la propuesta pero
tampoco quiere arrastrarse con el escudo del Real Madrid. No tiene
claro la segunda parte de ese contrato porque en la mente de Raúl está
la de ser entrenador. El capitán ha emplazado a Ramón Calderón
(seguramente la próxima semana) a una conversación futura para ajustar
el ofrecimiento del club.
En principio lo que está previsto es que muy pronto Raúl firme la ampliación de su contrato,
por lo que, a partir del 2010, fecha en la que expira su actual
compromiso, la renovación se produciría año a año de forma
automática, con la condición de que dispute al menos 30 partidos
oficiales.
Raúl, trece temporadas vestido de blanco,
ha vivido una de las etapas más complicadas del club, la transición del
Madrid galáctico al actual, y como ha declarado: " A sus 30 años, la de
esta campaña es la plantilla más profesional que he conocido". Y es
cierto, porque ha conseguido fomentar la cultura del trabajo diario. Y
gracias a ese trabajo tenaz, sacrificado y en silencio del día a día,
el gran capitán ha conseguido ser el jugador más importante del fútbol
español de los últimos diez años. Sus compañeros lo tienen como espejo
y lo ponen como ejemplo de profesionalidad.
El Real Madrid, con buen criterio, ha decido asegurarse al estandarte del equipo de por vida. Se lo merece.
Lo
que no se merece, es ser objeto del insufrible y desagradable debate
sobre su ausencia de la selección española. Un asunto que ya huele y
que siembra la discordia.
La última trifulca sobtre este espinoso asunto, la protagonizaron el seleccionador Luís Aragonés y nuestro compañero de Onda Cero, Alfonso Azuara en el buen programa deportivo “Al primer Toque”,
que mantuvieron un acalorado y vulgar choque dialéctico que deja mal
parados a dos profesionales que no estuvieron a la altura.
No es excusa para Luís que perdiera los nervios después del acoso periodístico al que está siendo
sometido desde el pasado mundial de Alemania. Un hombre curtido como él
en mil batallas, debe asumir con más tranquilidad todas las situaciones
por muy comprometidas que sean.
Y el periodista tampoco estuvo afortunado en su insistencia casi ciega para
que el seleccionador desvelara los rumores referidos a una supuesta
rebeldía y salidas de tono de Raúl durante el Mundial de Alemania. Eso
pertenece a la privacidad que Luis Aragonés ha decidido callarse.
En esta vida todos nos equivocamos, pero insistir en el error es más que lamentable. Uno tiene la certeza que mientras Luís Aragonés siga al frente de la selección, Raúl estará ausente. Y punto. Prometo que no volveré hablar más sobre este absurdo y miserable debate.