POR ALFONSO CELEMIN
La preocupación se ha instalado en el seno del Real Madrid, no por su juego (contra el Valencia jugo un buen fútbol) sino por que ha entrado en una dinámica perdedora que cuando se llega a la recta final de la liga, puede ser muy peligrosa.
Ante el Valencia que en su semana grande ha vencido a los dos grandes, el Real Madrid sumó la novena derrota del año: dos en la copa del rey, dos en champions y cinco en la liga. Son muchas tropiezos `para un equipo como el Madrid, que pretende ser campeón. En los últimos partidos no está dando buenas sensaciones. Y además pecan de pardillos. No saben manejar ni controlar el tempo del partido y termina desmadejado. Esto fue lo que le sucedió con el Valencia, que supo aprovechar la inercia que traía de la copa y sus momentos para imponerse a un Madrid al que le está pudiendo la ansiedad.
Por oportunidades y empuje, el Madrid mereció el triunfo pero sus descuidos fueron sorprendentes, y encima se encontraron con un inmenso Hildebrand que tuvo su gran noche.
Tal vez, el Real Madrid con esta derrota recibió un justo castigo por su primer tiempo frío y sin chispa; y por sus fallos defensivos, como el ridículo penalti de Cannavaro a Silva, y la posterior cantada del italiano en el gol de Arizmendi que tambien contó con la colaboración de un desconocido Casillas, que se despistó dejando libre su palo.
Sea por lo que fuere, el Real Madrid ha perdido seis de los últimos ocho partidos. Desde luego es para preocupar. Tampoco muestra una cara alegre. Seguramente, su liderato se debe más al fracaso del Barcelona que a sus méritos. Schuster no está consiguiendo regularidad en el juego, ni confeccionar una alineación tipo. Hay hombres que salen al campo sin saber cuál es su misión. Es el caso de Baptista y, salvo Guti, en el centro del campo hay pocas acciones que garanticen la posesión de la pelota.
El Madrid no aprovecha las bandas, y encima, Robinho ha vuelto a caer en la mediocridad de la que se había escapado hace un par de meses. Se había convertido en pieza imprescindible y ahora apenas participa. Schuster se entretiene más en discutir con sus propios futbolistas, y mostrando mal genio ante la prensa, que en ordenar a su equipo. Sigue ganando los partidos por acciones individuales. Contra el Valencia fracasó tácticamente porque no supo como contener los contraataques del Valencia, lo que a la postre le llevó a la derrota.
Su futuro, en el banquillo blanco pende de un hilo muy fino. Con todos estos argumentos, no es extraño que el pesimismo haya acudido a la plana mayor madridista, y en los aficionados….
Y un último apunte para la reflexión: Si la última liga no la ganó Capello, sino que fue producto de una conjura del vestuario, según contaron algunas voces autorizadas y medios de comunicación interesados en despedir a Capello ¿Qué están esperando para hacer esa misma conjura ahora que de nuevo pintan bastos?
El Real Madrid necesita urgentemente una terapia de grupo…. ¡Y ojito con el Villarreal ¡ ya está a dos partidos de liderato y a tan sólo dos puntos del Barça. ¡¡HAY LIGA, VAYA QUE SI HAY!!