
El Real Madrid ha celebrado la última jornada de liga
entre saltos de alegría y la calculadora en la mano. El Villarreal, segundo, no sacó nada en Sevilla y el Barcelona ha sido el gran derrotado por su empate ante este Getafe luminoso que ha empalmado dos machadas en tres días. Hoy más que nunca el equipo de Laudrup y Angel Torres, han reivindicado que el Sur también existe. Existe, y ¿de qué manera?
T
anto Villarreal como el Barcelona han dejado en bandeja el título a los madridísdistas que al final les ha valido su afortunado empate en Mallorca. Por si fuera poco, el empate del Barça, el gran rival, ha dejado al enemigo azulgrana con la casa revuelta y con
Joan Laporta temblando por lo que se le puede venir encima. El Camp Nou apunta ya a su presidente.
Faltan siete jornadas para finalizar el campeonato o lo que es lo mismo 21 puntos por disputar y el equipo blanco tiene la tercera parte hecha. Sólo le queda cumplir en su campo y sacar dos puntos fuera.
La plantilla se ve campeona, sólo un cataclismo les podría impedir lograr el título trigésimo primero en la vida del Real Madrid. Algunos jugadores y hasta algunos directivos, se cruzaron mensajes telefónicos en los que celebraban el empate del Barcelona y la derrota del Villarreal. El deseo, que visto lo que está sucediendo es más que factible, es que el Barcelona haga el pasillo de campeón al Real Madrid en el Bernabéu, que visitará el próximo 7 de mayo. Hasta entonces, quedan por disputarse cuatro jornadas de liga, 12 puntos, suficientes para que los blancos puedan dar el gran estirón y el Barcelona, por la pinta que tiene, se termine de hundir. El Barça solo suma una victoria en los últimos seis encuentros.
El Madrid está convencido de ser campeón, pero aún no quiere echar las campanas al vuelo… Ve en el horizonte a la Diosa Cibeles, pero hay que exigirle más. Su impresionante arranque en la primera vuelta contrasta con lo deslucido de esta segunda, en la que lo único bueno que le ocurres es el fracaso del Barcelona y la ansiedad que ya le empieza a pesar al Villarreal.
Que distinta es esta segunda vuelta con la que realizaron hace un año, cuando se planteó y culminó una remontada heroica que finalizó con el titulo de liga más apasionado que se recuerda en club blanco. Se echa de menos aquello… El Real Madrid ganaba con cierta facilidad en Mallorca, cuando surgió el precipitado y muchas veces atropellado, Sergio Ramos, magnifico jugador que se nubla en muchas ocasiones. Una cosa son las facultades, y otra la cabeza.
Sergio Ramos, todo fuerza y con mucho toque, se comporta como un crío jugando al fútbol. En gran parte, si el Real Madrid perdió dos puntos en Mallorca, es, y me duele decirlo, por su culpa por su expulsión. En esta temporada
ya lleva cuatro veces que deja al Madrid en inferioridad. Es reincidente y deben darle un toque de atención. El gran jugador que es Sergio Ramos se tiene que tranquilizar, por su bien y por el de su equipo…