La decepción vuelve a Getafe. El fútbol una semana después ha vuelto a ser cruel con el equipo azulón que no supo aguantar la presión en su segunda final copera consecutiva. De nuevo salió entre lágrimas.
La experiencia y el oficio así como el orgullo de un puñado de jugadores del Valencia le dieron la séptima copa del Rey.
La veteranía es un grado en estas citas en las que pesa más el control de los tiempos que el momento de forma. Y en este aspecto basó el equipo de Koeman su éxito. Liderado por su capitán Baraja aprovechó el principio y el final del duelo para marcar las diferencias. Le bastó atacar frenéticamente en los primeros compases para encarrilar la victoria. A los once minutos ya ganaba por 2-0, con goles de Mata y Alexis, ambos de cabeza. Los de Laudrup habían salido tímidos y fríos.
El Gatafe que cayó con el Bayern Munich, de manera épica e inmerecida no tuvo tiempo de enterarse de qué iba la final y se sumerge en el dolor de perder ante la tristeza de una gran mayoría que simpatizan con este equipo que se ha ganado el afecto de todo el fútbol español, por su humildad, su seriedad y por el trabajo bien hecho… El Valencia, sí , es campeón después de nadar contracorriente y de pasar una auténtica travesía por el desierto.
A pesar de su año horrible, el Valencia apelando a su orgullo y la casta de los buenos futbolistas que tiene, se impuso porque en una final en igualdad de condiciones y de ilusión, se imponen los mejores. Y hoy por hoy, el equipo levantino tiene mejores jugadores que el Getafe.
Morientes, sentenció la final y de pasó reivindicó aquello de que los viejos rockeros nunca mueren. Remató el titulo que le faltaba. Ahora el Getafe tendrá que esperar y el Valencia tendrá que analizar y debatir su futuro más inmediato. En la liga lo tiene incierto. Como incierto es el futuro de Koeman, sentenciado a pesar de ganar la copa del rey.
La afición del Valencia se merecía el titulo, y la del Getafe también. Pero el fútbol es muy desagradecido y le sigue debiendo una al equipo del sur de Madrid, que se tiene que levantar.